Alcaraz: una remontada épica para una consagración memorable

El tenista español venció al actual número uno del mundo, el italiano Jannik Sinner. Estuvo dos sets abajo y levantó tres match point, pero lo revirtió en base a un enorme esfuerzo. La final, que superó las cinco horas, fue la más larga del certamen francés

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Si algo le faltaba a Carlos Alcaraz para ser el heredero del trono de Rafael Nadal era la final consagratoria que tuvo para alzar el trofeo de los Mosqueteros en el mágico polvo de ladrillo sobre las luces de la fascinante ciudad de París.

Alcaraz estuvo al borde de quedarse con las manos vacías, cuando en el cuarto set tuvo tres match point en su contra. Jannik Sinner le dio vida y el joven tenista español no perdonó semejante desliz. Tuvo una remontada épica para conquistar por segundo año consecutivo el torneo de Roland Garros y el quinto Grand Slam de su carrera.

Fue una verdadera batalla. El marcador lo dice todo: 4-6, 6-7 (4), 6-4, 7-6 (3) y 7-6 (10-2) a favor de Alcaraz sobre Sinner, el número dos del mundo le ganó al uno de la actualidad, después de cuatro horas y 29 minutos, lo que seguramente abre una nueva “rivalidad” en el mundo del tenis.

Esta maratónica final de Roland Garros superó en tiempo a la que habían jugado el 6 de junio de 1982, nuestro Guillermo Vilas y Mats Wilander, donde el joven sueco se impuso por 1-6 7-6 (6) 6-0 6-4 en cuatro horas y 42 minutos de juego.

Al margen, Carlos Alcaraz se inspiró en Rafa Nadal, catorce veces campeón de Roland Garros, empuñó por primera vez la raqueta en la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar (Murcia, España) donde nació el 5 mayo de 2003.

Desde los 4 años se le podía ver en las canchas dicho complejo con una raqueta casi más grande que el propio Carlitos y no tardó empezó a despuntar.

Con 13 años, Alcaraz brillaba ya en los circuitos de su país; aunque su gran salto, la decisión que lo cambió todo, fue cuando en 2019 ingresó en la Ferrero Tennis Academy, una escuela de tenis en Villena de Alicante, a 115 kilómetros de la casa.

“Cuando llegó a la academia tenía quince años. Estaba delgado como un spaguetti. Nos dimos cuenta de que tenía brazos y piernas muy rápidas. No tenía músculos, ni en la espalda ni en las piernas. Pero obviamente, notamos algo especial en Carlos”, explicó Ferrero.

Por otra parte, Carlos Alcaraz (padre) decía que “hay que lograr que siga con los pies en la tierra”, cuando su hijo ganó el US Open en 2022 con 19 años, convirtiéndose en el número uno más joven de la historia.

El saludo final entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner después de la final de Roland Garros / AP

Por el momento el plan está saliendo a la perfección. Desde ese momento a lo que de la actual temporada es una “Superestrella” que no ha abandonado el círculo de chico familiar.

“Es un chico muy sencillo, humilde. Hay que trabajar para que siga siéndolo, porque estos cambios tan radicales nunca son fáciles. Aunque yo pasé por ahí y le puedo aconsejar”, dijo su entrenador Juan Carlos Ferrero tras aquel US Open.

Los éxitos de Alcaraz fueron fulgurantes. En 2021 llegó ya su primer título ATP, en Umag (Croacia) con 18 años, y ahí dio inicio a su amplia cosecha de torneos. Solamente le falta el Abierto Open para completar su colección del Grand Slam.

Con el estrellato llegaron también las campañas de marcas de lujo como Louis Vuitton o Rolex, pero igualmente otra que le hizo especialmente ilusión fue elegido para promocionar el turismo de su región, Murcia, donde mantiene su refugio en la casa familiar en la que creció.

A imagen de la leyenda Rafael Nadal, su gran referente, Alcaraz se protege con un clan inamovible desde su irrupción en el circuito, del que forma parte su hermano mayor Álvaro, sparring e inseparable compañero en los viajes.

Alcaraz, al que su padre inició en el tenis, es el segundo de cuatro hermanos. El pequeño Jaime ha heredado el talento con la raqueta de Carlos y con apenas 14 años es una de las grandes promesas del panorama español.

Carlitos o Charlie, como le gusta que le llamen, no le va mal a su manera. A tal punto que Alcaraz se convirtió en el segundo jugador en la Era Moderna en ganar sus cinco primeras finales del Grand Slam tras un tal Roger Federer.

 

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