El agua falta o sale turbia en varias zonas y encima quieren cobrarla más cara
Edición Impresa | 11 de Enero de 2026 | 02:35
El servicio del agua en la Región no solo es inexistente o muy escaso en muchos sectores, sino que también se encuentra en tela de juicio desde hace mucho tiempo la potabilidad del agua domiciliaria, en situaciones como las que denuncian vecinos de distintos barrios de La Plata y Ensenada, que la están recibiendo de las redes, pero turbia, en las canillas de su casa. Y encima, con este panorama, ABSA pretende aplicar un importante aumento en las facturas, pese a no poder garantizar un servicio básico a numerosos vecinos de la Región.
Tal como se detalló en este diario, en Punta Lara y Villa del Plata, clientes de la empresa informaron que el suministro comenzaba a restablecerse en las últimas horas tras una obra en un acueducto, aunque en numerosos domicilios el agua llegó con turbiedad, lo que impidió su uso.
Por cierto que esto ocurre y se suma a un contexto crítico, cuando arrecian reclamos por la falta de suministro en jornadas de intenso calor y, también, mientras se discute por un anunciado incremento del 40 por ciento en las tarifas de ABSA, que generó un enorme malestar en numerosos sectores.
En cuanto a la turbiedad con que sale el agua –algo que se presenta en distintas zonas, habitualmente en forma esporádica- casi nunca la empresa brindó explicaciones, que es lo primero que piden conocer los usuarios.
En la década del 80 prestó funciones en la entonces dirección provincial de Obras Sanitarias, un ingeniero que aludió detalladamente a los motivos de esa turbiedad. Explicó que la rotura de algunas cañerías subterráneas hacía que, cuando subía la presión, se registraran pérdidas y el agua quedara estancada junto a esas roturas. Cuando la presión bajaba, el agua estancada regresaba a las redes pero cargada de sedimentos (tierra, óxidos, etc.) y se volvía turbia.
Cuando ese profesional se jubiló, la costumbre de brindar explicaciones se convirtió en exótica y el silencio pasó a ser completamente cerrado cuando el servicio fue privatizado. De modo que mucha gente no sólo recibe a veces agua turbia en sus hogares, sino que la empresa no les ofrece ninguna explicación.
Se ha señalado en anteriores oportunidades que, al igual que lo que ocurre con otros servicios, la falta histórica de inversiones oportunas ha conspirado para que buena parte de las redes de suministro se caractericen por su obsolescencia, a partir de las cuales se registran primero pérdidas y luego reingresos a las cañerías del agua acumulada, por cierto que cargada de sustancias que podrían ser contaminantes.
Lo concreto es que no sólo debiera garantizarse un suministro continuado y suficiente de agua domiciliaria, sino que no tendrían que existir dudas sobre la calidad del agua que la población recibe en nuestra zona. Y menos, si se pretende aplicar un fuerte aumento en la tarifa.
Los nutridos antecedentes en la materia profundizan la incertidumbre y la inquietud. Y, como se dijo, vienen a darle sustento a los temores y reclamos muy justificados de la población. El servicio de agua en la Región necesita la realización de obras que son impostergables para convertirlo en eficaz y confiable.
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