Desconocer la voluntad del pueblo de Venezuela

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Germán López

Con el mundo conmocionado por la intervención militar estadounidense en Venezuela, las cuestiones políticas domésticas pasaron a un segundo plano.

Al mismo tiempo, comienzan a hacerse explícitas las condicionalidades del auxilio financiero prestado por Estados Unidos durante la crisis de septiembre y octubre, que parecen haber colocado a la Argentina en un alineamiento rígido detrás de la estrategia de Donald Trump para la región.

Pérdida de autonomía

Ese posicionamiento supone una pérdida de autonomía en la definición de la política exterior, que le impide al país, por ejemplo, reclamar la instalación del gobierno surgido de las últimas elecciones venezolanas y cuestionar el sesgo colonial del proyecto de la Casa Blanca de instalarse sine die en Venezuela, controlar sus reservas petroleras y elegir arbitrariamente a sus propios interlocutores políticos.

Es bajo esa lógica hegemónica, que Trump subestimó a María Corina Machado con el argumento de su falta de control sobre las Fuerzas Armadas y el riesgo de un vacío de poder.

“Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”, la describió el presidente estadounidense, al advertir que ungirla sin que disponga de las palancas del poder implicaría una nueva intervención militar directa de Estados Unidos, algo de lo que por el momento parece querer abstenerse.

La rectificación y la invitación a una charla

Su ego incontenible lo llevó a rectificarse cuando Machado le ofreció tributarle su Premio Nobel de la Paz y terminó invitándola a una charla cordial.

Tal vez la verdadera razón de esa descalificación sea que se trata de una dirigente difícil de manejar e intransigente con el chavismo.

Desde esa lógica se explica también la preferencia de Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, por los hermanos Rodríguez -Delcy y Jorge- como interlocutores en un eventual proceso de transición.

Detrás de la retórica bolivariana, sostienen algunos analistas, opera un entramado de poder pragmático que acomoda sus decisiones a conveniencias materiales y resulta funcional a los intereses de Estados Unidos.

Desmontar una dictadura no convencional en un territorio atravesado por redes mafiosas no es tarea sencilla, y Trump parece inclinarse por condicionar ese poder mediante la amenaza de una nueva intervención armada antes que arriesgarse a una transición incierta.

El cambio en la Casa Rosada

En ese contexto, la Casa Rosada decidió reconsiderar su reconocimiento inicial de Edmundo González Urrutia como presidente electo en los comicios de 2024 y su respaldo a Machado como conductora del proceso de normalización institucional.

Desconocer el resultado de las elecciones en las que se impuso la oposición es absolutamente injustificable.

Ese giro, y la tendencia de Javier Milei a llevar las cuestiones políticas al terreno personal tensó aún más las relaciones con Luiz Inácio Lula da Silva. Justo cuando el Mercosur entra en una etapa superior de sus vínculos comerciales al cerrar un acuerdo con la Unión Europea.

 

 

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