“Dorayaki”: la dulzura de lo pequeño

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Sentaro pasa los días detrás del mostrador de una pequeña tienda de dorayakis, frente a un cerezo que marca el pulso de las estaciones. Su vida transcurre en silencio, entre rutinas mecánicas y un pasado que pesa. Todo cambia cuando aparece Tokue, una anciana excéntrica que golpea la puerta del local con una propuesta inesperada: trabajar allí y enseñar el secreto de una pasta de porotos azuki preparada con paciencia y respeto.

Así comienza “Dorayaki”, la novela más conocida de Durian Sukegawa, una historia mínima y profunda que encuentra en los gestos cotidianos una forma de consuelo. La preparación del anko —esa pasta dulce que une dos bizcochos redondos— no es solo una receta: es un modo de mirar el mundo, de escuchar el tiempo, de prestar atención a lo que suele pasar desapercibido.

Con una prosa serena, Sukegawa construye una relación entrañable entre Sentaro y Tokue, atravesada por las heridas del pasado y por una injusticia que remite a una zona oscura de la historia japonesa. A ellos se suma una adolescente, y entre los tres encarnan distintas edades y miradas que dialogan sin imponerse, como si la novela se negara deliberadamente al conflicto ruidoso.

“Dorayaki” se inscribe en una corriente de literatura amable que apuesta por la contemplación y la empatía antes que por el dramatismo explícito. Sin renunciar al dolor, lo envuelve en una narrativa que avanza con suavidad, acompañada por los cambios de la naturaleza y la belleza de lo pequeño.

Traducida por primera vez al español, esta novela —que también fue llevada al cine por Naomi Kawase— deja un sabor persistente: el de una historia sencilla que recuerda que incluso en las tareas más humildes puede habitar una forma silenciosa de felicidad. Simplemente deliciosa.

Dorayaki

durian sukegawa

Editorial: Chai Editora

Páginas: 194

Precio: $26.900

 

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