La épica mínima de lo cotidiano
Edición Impresa | 18 de Enero de 2026 | 04:28
Hay una escena que condensa buena parte del mundo de Hebe Uhart: un chico que se lava la cara con agua helada en pleno invierno, mientras una vaca resopla aire caliente al lado. La imagen, seca y precisa, no busca conmover ni explicar nada. Simplemente está ahí. Así empieza también la experiencia de lectura de “Camilo asciende y otros relatos”: con escenas mínimas que, sin levantar la voz, dicen mucho más de lo que aparentan.
La obra reúne cuentos ya aparecidos en libros anteriores de Uhart y funciona como una puerta de entrada privilegiada a su obra. En el prólogo, Elvio Gandolfo acierta al señalar que la autora pertenece a ese grupo de escritores cuyo modo de mirar genera, casi de manera inevitable, un modo de decir. Uhart no impone un lenguaje: lo deja nacer del mundo que observa. Y ese mundo suele estar lejos de la ciudad letrada, de los discursos cultos o de cualquier solemnidad.
Los relatos están habitados por personajes de origen inmigrante, criados en pueblos o zonas rurales, con una relación interrumpida o incómoda con la educación formal y con el llamado “progreso”. Son familias atravesadas por la necesidad material, por una religiosidad intermitente y por la sensación de que el ascenso social siempre llega con un costo. La escuela, el trabajo “mejor”, la mudanza: nada aparece como una conquista limpia.
La novela corta que da título al libro, “Camilo asciende”, narra la historia de una familia de Moreno que se traslada a la Capital cuando uno de los hermanos consigue empleo en Correos. El “ascenso” no es espiritual ni heroico: es laboral, urbano, concreto. Y, al mismo tiempo, profundamente conflictivo. Uhart muestra cómo cada personaje se enfrenta, a su manera, con lo que considera culto, bien educado o propio de los ricos. El desajuste entre generaciones —darle a los hijos “más instrucción de la que uno recibió”— deja marcas silenciosas que la autora sabe iluminar sin subrayar.
En otros relatos, la narración reconstruye genealogías familiares y trayectorias migrantes desde una voz cercana, casi oral, que nunca cae en la idealización ni en el miserabilismo. Uhart elige un tono doméstico, pero afilado, capaz de captar lo popular desde adentro.
Las voces en primera persona de cuentos revelan con una lucidez engañosamente ingenua las hipocresías y tensiones de la vida cotidiana en la clase media. Allí radica una de las mayores virtudes del libro: hacer visible lo que suele permanecer en secreto, eso que se dice poco pero organiza afectos, resentimientos y sueños.
La obra de Hebe Uhart fue encontrando nuevos lectores. “Camilo asciende y otros relatos” confirma por qué: porque en estas historias, donde casi no pasa nada, pasa todo. Porque Uhart entendió que la verdadera épica no siempre está en la aventura, sino en la forma de mirar lo que tenemos más cerca.
Novelas reunidas
Hebe Uhart
Editorial: Adriana Hidalgo
Páginas: 376
Precio: $30.500
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