Cianobacterias: una amenaza silenciosa que alarma a la Región

La proliferación de estas bacterias en espejos de agua expone un conlficto ambiental en La Plata, Berisso y Ensenada

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El verde intenso que tiñe el agua ya no sorprende, pero sigue preocupando. En distintos puntos de La Plata, Berisso y Ensenada, la presencia de cianobacterias volvió a encender alertas sanitarias y ambientales, en un escenario que se repite año tras año con la llegada de las altas temperaturas. Lagunas, espejos de agua recreativos, arroyos y sectores de la costa del Río de la Plata muestran señales de una problemática que, lejos de ser aleatoria, expone fallas estructurales en el sistema hídrico y de saneamiento de la Región.

Durante las últimas semanas, el Sistema de Alerta Temprana por Cianobacterias renovó advertencias en distintos puntos de la Provincia. La situación se replicó incluso en espacios emblemáticos como la República de los Niños.

“La señal de alerta más característica es el verde fluo del agua, pero antes puede verse el agua turbia y percibirse olor a estancado”, explicó Emiliano Stapich, fundador de la organización ambiental “Berisso Eco”. En ese sentido, advirtió que “eso ya indica que no es beneficioso tener contacto con la misma” y reforzó una recomendación clave: “nunca meterse al agua con lastimaduras o heridas”.

La proliferación de cianobacterias está directamente vinculada a altos niveles de contaminación, nutrientes en exceso y falta de oxigenación, condiciones que se potencian con el calor extremo.

Stapich señaló que uno de los puntos críticos es el sistema de filtrado, con estructuras que datan de principios del siglo XX. “Se debería realizar un rediseño integral del sistema, con mayor caudal, filtros adecuados y monitoreo”, sostuvo.

La señal de alerta más característica es el verde fluo del agua, pero antes puede verse el agua turbia y percibirse olor a estancado”

Emiliano Stapich Fundador de “Berisso Eco”

 

En ese contexto, uno de los focos más alarmantes es el Arroyo del Gato, cuya contaminación termina afectando a toda la cuenca. Según explicó Stapich, se trata de “un curso de agua con una contaminación superior a la del Riachuelo”, ya que recibe vuelcos cloacales, efluentes industriales, lixiviados de la Ceamse y descargas pluviales de gran parte de la Región.

“El arroyo no tiene vida porque el agua carece de oxígeno suficiente y presenta organismos coliformes de origen fecal, además de nitratos, hidrocarburos y detergentes”, detalló. En situaciones de lluvias intensas, los desbordes afectan a barrios y, finalmente, el curso desemboca sin tratamiento en el Río de la Plata, ampliando el impacto.

Entre las consecuencias para la salud en humanos y animales se encuentran: irritaciones en la piel y ojos, vómitos, diarrea, dolores de cabeza y afecciones respiratorias. Sin embargo, en casos de exposición prolongada o ingestión, puede afectar el hígado y el sistema nervioso. Por eso se recomienda evitar el ingreso al agua y no consumirla sin tratamiento.

“La respuesta urgente es generar una economía circular: reducir lixiviados, aumentar el reciclado, actualizar sistemas cloacales y garantizar que la planta potabilizadora funcione correctamente”, cerró Stapich.

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