Cuestionan las condiciones de las nuevas oficinas municipales de Necochea 25 en Chivilcoy
| 2 de Enero de 2026 | 11:37
En Chivilcoy, a pocas semanas de su inauguración oficial, las nuevas oficinas municipales ubicadas en Necochea 25 presentan serias deficiencias edilicias que afectan a trabajadores y vecinos, en un edificio donde funcionan la Secretaría de Derechos Humanos, la Dirección de Discapacidad, la Casa de Tierras y Personas Jurídicas y la OMIC, dependencias clave para la atención de situaciones sensibles y reclamos urgentes.
Lejos del anuncio de modernización y mejora de las condiciones laborales, el espacio se convirtió rápidamente en un foco de malestar, precariedad y riesgos. Uno de los puntos más alarmantes es que los baños del edificio se encuentran clausurados desde el primer día: nunca funcionaron por la falta de agua, una situación inadmisible en una dependencia pública. Esta carencia obliga al personal a trasladarse a otros edificios o a limitar su permanencia en el lugar, vulnerando normas básicas de higiene y seguridad laboral y exponiendo al Municipio a posibles responsabilidades legales.
El único sanitario habilitado se encuentra en el primer piso, donde funciona la administración del Concejo Deliberante. Para acceder, los empleados deben subir por escaleras en condiciones precarias, imposibles de utilizar para personas con discapacidades motrices o adultos mayores.
A este escenario se suma que al menos dos oficinas permanecen cerradas herméticamente, sin ventilación ni ventanas funcionales. No cuentan con sistemas adecuados para renovar el aire y tampoco disponen de calefacción, ventiladores ni equipos de aire acondicionado. Las jornadas laborales transcurren bajo temperaturas extremas, lo que impacta directamente en la salud del personal y en la calidad de la atención al público.
Además, los techos del edificio presentan deficiencias estructurales: placas que se mueven, se descuelgan y, en algunos casos, ya se han caído. Se trata de un inmueble recientemente inaugurado, lo que genera interrogantes sobre la calidad de la obra, los controles realizados y las responsabilidades técnicas.
Un empleado municipal que se comunicó con LA RAZÓN bajo reserva de identidad aseguró que las irregularidades fueron informadas en reiteradas oportunidades a los responsables. “Se habló con los jefes, se avisó, se pidieron soluciones. Pero nada cambió”, afirmó.
El malestar entre los trabajadores es creciente y algunos ya manifestaron su intención de no presentarse a cumplir tareas en esas condiciones, no por falta de compromiso, sino por razones de seguridad, salud y dignidad laboral. El temor a represalias, sin embargo, lleva a que muchos eviten expresarse públicamente.
El contraste entre la imagen oficial de la inauguración y la realidad cotidiana del edificio resulta evidente, especialmente tratándose de áreas que deberían ser ejemplo en el respeto de los derechos de los vecinos y de los propios empleados municipales. Mientras tanto, quienes trabajan y concurren a Necochea 25 continúan esperando respuestas y soluciones concretas ante una situación que dista de garantizar condiciones mínimas.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE