España sigue en shock: investigan el trágico choque de trenes
Edición Impresa | 20 de Enero de 2026 | 02:37
España continúa sumida en una profunda conmoción tras el choque de dos trenes ocurrido el domingo por la tarde en el municipio cordobés de Adamuz, una de las peores tragedias ferroviarias de las últimas décadas. El accidente, que se produjo a las 19.45 hora de España en un tramo recto de la línea de alta velocidad, dejó al menos 40 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, aunque las autoridades advierten que el balance definitivo aún no está cerrado y podría aumentar a medida que avancen las tareas de rescate e identificación.
El siniestro comenzó cuando un tren del operador privado Iryo, que cubría el trayecto Málaga-Madrid con unos 300 pasajeros, descarriló por causas que todavía se investigan. Según la primera reconstrucción oficial, varios vagones traseros del convoy quedaron atravesados sobre la vía contigua. Apenas veinte segundos después, un tren Alvia de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Huelva con 184 pasajeros impactó de forma frontal contra ellos. La violencia del choque provocó que los dos primeros vagones del Alvia salieran despedidos y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros.
Las labores de emergencia se activaron de inmediato, con la intervención de bomberos, servicios sanitarios, Guardia Civil y equipos especializados. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para cerrar el balance definitivo es el acceso a dos vagones que quedaron completamente destrozados. Para poder inspeccionarlos, los equipos técnicos comenzaron a instalar una gran grúa, una operación lenta y compleja que mantiene en vilo a las autoridades ante la posibilidad de hallar más víctimas. En paralelo, 41 personas continúan hospitalizadas en distintos centros de Córdoba, cuatro de ellas menores, mientras se han presentado 43 denuncias por desaparición en varias provincias.
¿SE ROMPIÓ UN TRAMO DE LA VÍA?
En el plano judicial y técnico, la investigación ha dado un primer giro relevante: los indicios apuntan a la rotura de un tramo de la vía en el punto donde se inició el descarrilamiento del tren Iryo. El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que ese daño en la infraestructura podría ser “la causa o la consecuencia” del siniestro y subrayó que cualquier conclusión por ahora sería especulativa. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya solicitó a Adif los registros de circulación de los días previos, analizará los carriles en laboratorio y extraerá los datos de las cajas negras de ambos trenes. También se inspeccionará la rodadura de otros convoyes que pasaron por ese punto horas antes del accidente.
Tanto Puente como el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, coincidieron en que el fallo humano está prácticamente descartado. No hubo exceso de velocidad -los trenes circulaban por debajo del límite de 250 km/h- y la vía, equipada con un sistema de seguridad LZB que impide errores humanos, había sido renovada recientemente. El desconcierto entre los expertos es notable, más aún cuando Adif había informado de varias incidencias en la zona desde la primavera boreal pasada.
El impacto emocional de la tragedia se hizo visible en el centro de atención a familiares habilitado en Córdoba, donde se vivieron escenas de angustia y desesperación. Muchos recurrieron a las redes sociales en busca de información sobre sus seres queridos. El tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía quedó interrumpido y no se espera su normalización total antes del 2 de febrero, aunque se han activado planes alternativos de transporte por carretera y avión.
REACCIÓN DE SÁNCHEZ
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó a Adamuz y decretó tres días de luto oficial en todo el país. Desde el lugar del accidente prometió “absoluta transparencia” y aseguró que el Estado dará explicaciones claras. “Vamos a conocer la verdad y, cuando se determine el origen de esta tragedia, se pondrá en conocimiento de la opinión pública”, afirmó, remarcando la obligación de acompañar a las víctimas y a sus familias.
La Casa Real también reaccionó de inmediato. Desde Atenas, los reyes Felipe VI y Letizia expresaron su consternación y preocupación por lo ocurrido. El monarca afirmó estar en contacto permanente con el presidente del Gobierno y con las autoridades andaluzas, y agradeció la ayuda prestada por los vecinos de Adamuz en los primeros momentos. La reina Letizia subrayó que la prioridad es “atender, acompañar y asistir” a todas las personas afectadas. Ambos suspendieron actos oficiales y tienen previsto viajar a la zona del siniestro.
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