Plantas olvidadas que nutren y curan: el valor oculto que se halla en La Plata

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En ferias barriales, mercados populares y dietéticas circulan a diario plantas con alto valor nutricional y medicinal que pasan inadvertidas para la mayoría de los consumidores. Son especies que no forman parte de la dieta habitual, pero que podrían aportar diversidad, salud y nuevas oportunidades productivas en un contexto de crisis alimentaria global. Ese universo es el que investiga y difunde en La Plata Jeremías Puentes, científico del CONICET, a través de proyectos que buscan reconocer, visibilizar y promover el uso de plantas no convencionales presentes en ámbitos urbanos.

Se trata de las llamadas NUS (cultivos marginados y subutilizados, por sus siglas en inglés): especies con gran potencial alimenticio y productivo que hoy sólo son aprovechadas por pequeñas comunidades, muchas veces migrantes. Su baja difusión provoca una doble pérdida: por un lado, se desaprovechan sus beneficios para la salud y la diversificación de la dieta; por otro, se limita su desarrollo económico.

“En ferias, mercados y dietéticas, entre otros lugares, existe una gran circulación de plantas que no son tan conocidas por el común de la gente, pero que tienen propiedades nutricionales muy valiosas y a las que se le pueden dar diversos usos”, explica Puentes. Y agrega un punto clave: “Pero ocurre que, por más beneficios que tenga una planta, si una persona no sabe cómo consumirla o utilizarla, no la compra”.

Desde el Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, el investigador impulsa talleres, cursos y charlas dirigidas tanto al ámbito académico como a la comunidad en general. Su objetivo es brindar información botánica confiable y concientizar sobre los recaudos necesarios para un consumo seguro.

Algunas de estas especies ya son conocidas, aunque no siempre valoradas en su totalidad. Otras son directamente consideradas malezas, pese a sus propiedades. “Un ejemplo concreto es el diente de león, al que todo el mundo conoce”, indica Puentes. Crece de forma espontánea, tiene efectos digestivos y desinflamatorios y se aprovecha por completo, desde la raíz hasta las hojas. Sin embargo, la mayoría ignora que es el mismo que se vende seco en dietéticas. También menciona la carqueja, utilizada para afecciones estomacales, y la stevia, ampliamente difundida como edulcorante natural.

El trabajo incluye además el análisis de la calidad botánica y la regulación de estas plantas. Un caso es el del goji, una baya de origen chino que en 2021 fue incorporada al Código Alimentario Argentino. “Eso ocurre todo el tiempo con distintas plantas que van incorporándose al acervo cultural y gastronómico de una sociedad”, explica, y recuerda el recorrido de la quinoa, hoy incorporada a la dieta cotidiana tras décadas de desconocimiento.

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