Tatuajes solares: la moda que deja marcas para siempre

Mientras el “Sunburn Art” gana visibilidad en plataformas como Instagram y TikTok, médicos dermatólogos advierten el riesgo que entraña esta práctica capaz de producir daño celular irreversible y aumentar la chances de sufrir un cáncer de piel

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Un stencil, unas horas al sol y una foto lista para subir. El Sunburn Art se volvió tendencia en TikTok e Instagram como una forma “creativa” de marcar la piel, pero lo que no aparece en el feed es el daño que queda después. Dermatólogos advierten que detrás de estos tatuajes solares hay quemaduras intencionales, lesiones irreversibles y un aumento real del riesgo de cáncer de piel.

El mecanismo es tan simple como peligroso. Quienes lo practican utilizan plantillas caladas, adhesivos o aplican protector solar sólo en determinadas zonas del cuerpo. El resto de la piel queda completamente expuesta al sol, de modo que, tras varias horas de radiación, la quemadura “dibuja” formas, logos o patrones geométricos por contraste entre la piel inflamada y la que fue protegida. El resultado puede parecer llamativo en una foto de Instagram o TikTok, pero el daño que se produce es profundo y permanente.

“No existe un bronceado saludable y el daño solar que se produce por quemaduras es irreversible”, sostiene la médica dermatóloga Marilina Zabalo (MN 111660), médica dermatóloga.

Como advierte la especialista, “el Sunburn Art genera quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel, daño al ADN celular y un mayor riesgo de tener cáncer de piel.” Lejos de tratarse de una marca pasajera, cada exposición extrema deja huellas invisibles que se acumulan con el tiempo.

La preocupación no es exagerada. Zabalo remarca que “si bien 1 de cada 3 cánceres en Argentina son de piel, el 98% se pueden prevenir con el uso de protector solar. Por eso, es sumamente importante seguir concientizando a la población sobre estas problemáticas. Existen modas que pueden ser muy peligrosas, y esta es una de ellas.”

El mensaje apunta especialmente a los más jóvenes, principales impulsores y consumidores de este tipo de contenidos virales.

La alerta también llega desde organismos internacionales. La Fundación del Cáncer de Piel de Estados Unidos emitió un comunicado para desalentar esta práctica “peligrosa”, al advertir que provocar quemaduras solares incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel a lo largo de toda la vida.

El dato es contundente: tener “cinco o más quemaduras solares durante la juventud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma en algún momento en un 80%”. Según explican los especialistas, cuando se produce una quemadura la piel intenta defenderse, pero lo hace de una manera “que puede cambiar el ADN de la piel conduciendo al cáncer”.

El melanoma, considerado el tipo más agresivo de cáncer de piel, es el principal temor. Cuando se disemina por el cuerpo puede resultar letal, incluso en personas jóvenes y sin antecedentes previos. Por eso, los dermatólogos insisten en evitar quemarse con el sol, incluso de manera accidental, y en abandonar por completo prácticas que buscan deliberadamente ese daño.

HÁBITOS DE PROTECCIÓN

Frente a este escenario, los expertos recomiendan adoptar hábitos de fotoprotección claros y sostenidos en el tiempo. Aplicar protector solar en cantidad suficiente, hacerlo al menos 20 minutos antes de la exposición y reaplicarlo cada dos horas —o con mayor frecuencia si se nada o transpira— es una de las claves.

También sugieren evitar el sol en los horarios de mayor radiación, entre las 10 y las 16, prestar atención a las zonas “olvidadas” como orejas, nuca, empeine y cuero cabelludo, y no confiarse en días nublados, ya que hasta el 80% de la radiación UV atraviesa las nubes.

La protección física completa el cuidado: gorros, anteojos de sol y ropa adecuada ayudan a reducir el impacto de los rayos. Para quienes ya sufrieron una quemadura, se aconseja hidratar la piel y utilizar productos calmantes como aloe vera o geles fríos, aunque los especialistas recuerdan que el daño ya está hecho.

En tiempos de modas fugaces y desafíos virales, los dermatólogos coinciden en un mensaje central: ninguna tendencia estética justifica poner en juego la salud. El sol no deja recuerdos inocentes en la piel, y algunas marcas, aunque no se vean, pueden durar toda la vida.

 

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