Prejuicios, cuidados y reglas no escritas
Edición Impresa | 25 de Enero de 2026 | 02:17
El crecimiento del cosplay trajo también debates internos. El principal: el respeto. Cosplayers y organizadores insisten en una consigna básica: pedir permiso. Para una foto, para un abrazo, para acercarse. “Ser cosplayer no es consentimiento”, repite Javier Batic.
El acoso está explícitamente prohibido en los eventos, sobre todo cuando se representan personajes de estética erótica. También se desalienta tocar trajes o armas: muchas piezas llevan meses de trabajo y pueden romperse en segundos.
Otro eje es el cuidado del propio cosplayer: hidratarse, descansar, no forzar el cuerpo dentro de trajes pesados y costosos. En una práctica que combina juego, arte y exposición pública, el desafío es sostener la magia sin perder de vista a la persona que está detrás del personaje.
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