Atragantamientos en niños, un riesgo serio que muy pocos saben manejar

La muerte de un nene de 2 años en Tolosa volvió a poner en agenda una urgencia silenciosa. Cómo recomiendan actuar

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La muerte por atragantamiento de un nene de 2 años en La Plata vuelve a exponer un riesgo tan cotidiana como subestimado por la mayoría de los padres, que en general no saben cómo actuar en este tipo de situación. El hecho ocurrió el sábado por la noche, cerca de las 21.20 en una vivienda de Tolosa mientras Líam Mahún cenaba con su mamá. Ante la urgencia, la mujer lo trasladó de inmediato al Hospital de Niños, donde ingresó sin signos vitales y, pese a los intentos de reanimación, fue declarado muerto media hora después.

Aunque se espera ahora un autopsia que permitirá descartar cualquier factor ajeno a la obstrucción alimentaria reportada por la madre, el episodio puso en primer plano los atragantamientos infantiles, una de las urgencias pediátricas más frecuentes y que, según alertan muchos pediatras, menos preparados encuentran a papás y mamás.

Y es que, por otra parte, las recomendaciones médicas para manejar estas situaciones acaban de actualizarse. En octubre pasado, tras analizar nuevos reportes y evidencias reunidos en salas de emergencias, la American Heart Association (AHA) renovó sus guías para la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño en niños y adolescentes.

El cambio central consiste en que la clásica maniobra de Heimlich -recomenda desde hace años para atender estos casos- dejó de ser la única respuesta. Los estudios demostraron que una combinación de técnicas de desobstrucción aumenta las probabilidades de éxito y reduce riesgos de lesiones internas, como fracturas de costillas o daños abdominales.

Antes de actuar, las guías insisten en una evaluación clave. Si el niño tose con fuerza, llora o puede hablar, se trata de una obstrucción leve y solo debe vigilarse. Pero si en cambio no puede toser, hablar ni respirar adecuadamente, la obstrucción debe considerarse grave y exige intervenir de inmediato.

QUÉ HACER

Para niños mayores de un año y hasta la pubertad, la nueva recomendación establece un esquema estructurado de ciclos: cinco golpes en la espalda y cinco compresiones abdominales, alternados de forma continua hasta que el objeto sea expulsado o el niño pierda la conciencia.

La novedad es la incorporación obligatoria de los golpes interescapulares, algo que antes no formaba parte sistemática del protocolo.

No intentar retirar el cuerpo extraño con los dedos salvo que éste resulte claramente visible

La técnica comienza inclinando al niño hacia adelante aplicándole cinco golpes secos entre las escápulas, con el talón de la mano, buscando transformar una obstrucción completa en parcial y facilitar la tos.

Si eso no funciona, se pasa a las compresiones abdominales, que consisten en abrazar al niño desde atrás colocándole el puño por encima del ombligo y por debajo de las costillas, para ejercer así presiones hacia adentro y hacia arriba en un solo movimiento.

En adolescentes, las pautas se alinean con las de adultos y utilizan el mismo esquema combinado de golpes en la espalda y compresiones abdominales.

Cualquiera sea la edad pediátrica, si el niño pierde la conciencia, las recomendaciones indican iniciar de inmediato la reanimación cardiopulmonar y dar aviso al sistema de emergencias.

Las guías refuerzan de manera explícita una advertencia: no intentar retirar el cuerpo extraño con los dedos salvo que éste resulte claramente visible, porque se corre el riesgo de empujar el objeto más adentro agravando la situación.

ALIMENTOS DE RIESGO

Los atragantamientos infantiles no son azarosos. Se producen, sobre todo, con alimentos que combinan tamaño, forma y textura peligrosas para una vía aérea pequeña y una masticación inmadura.

Entre los más frecuentes figuran los frutos secos, principal causa de atragantamiento fatal en menores de cinco años; las uvas, aceitunas y tomates cherry, que pueden sellar la tráquea; las salchichas, especialmente cortadas en rodajas; los caramelos duros y gomitas; y el pochoclo, no recomendado antes de los cinco años.

La prevención, coinciden los especialistas, empieza en el plato y continúa con información clara. Saber qué alimentos evitar y, sobre todo, cómo actuar ante una emergencia puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

 

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