Los jóvenes y los mayores entre los castigados por la crisis de la vivienda
Edición Impresa | 29 de Enero de 2026 | 02:46
Un grupo de investigadores de La Plata advirtió sobre la crítica situación que atraviesa el acceso a la vivienda en la Región, calificándola como una “parálisis habitacional” que afecta de manera alarmante a los dos extremos de la pirámide demográfica. El estudio pone el foco en las barreras hoy infranqueables que enfrentan quienes buscan su primer hogar y la vulnerabilidad de los ancianos frente al deterioro de sus condiciones de vida.
El trabajo, titulado “La vivienda en la Argentina: relaciones intergeneracionales”, fue desarrollado por especialistas pertenecientes a la Universidad Católica de La Plata (UCALP). Bajo la dirección de Marianela Buono y Daniel Buono, el informe indica que para los jóvenes platenses alcanzar el “techo propio” se ha convertido en una quimera, mientras que para los adultos mayores la falta de red de contención los empuja a situaciones de extrema precariedad.
Otros estudios recientes sobre la realidad del Gran La Plata indican que unas 230.000 personas habitan en barrios precarios y asentamientos y una porción significativa son jóvenes excluidos del mercado formal de trabajo. Para estos sectores, los requisitos de los créditos bancarios —como la antigüedad laboral mínima y niveles de ingresos inalcanzables— funcionan como filtros de exclusión que profundizan la informalidad, indica el estudio que se conoció en las últimas horas.
Adultos mayores que tienen su casa no cuentan con los recursos para mantenerla
En el otro extremo, el informe de la UCALP describe un escenario de supervivencia. Con jubilaciones que apenas cubren la canasta básica, muchos adultos mayores que tienen su casa no cuentan con los recursos para mantenerla en condiciones. Según estadísticas de monitoreo territorial, en los asentamientos de la Región residen unos 27.000 adultos mayores en condiciones de alta vulnerabilidad. El drama se agudiza al observar las carencias estructurales: en estas zonas, 9 de cada 10 viviendas no tienen cloacas y 6 de cada 10 carecen de agua corriente.
Ante este panorama, los investigadores proponen soluciones como las “viviendas intergeneracionales” o modelos de “roomies”. Esta propuesta plantea un intercambio donde los jóvenes acceden a un techo a cambio de brindar asistencia y acompañamiento a los mayores. El estudio concluye que el problema ya no es solo económico, sino una “crisis biosocial” que exige respuestas urgentes para evitar que la desigualdad siga profundizándose en la Ciudad.
La parálisis es total: mientras el crédito hipotecario queda lejos, herramientas como la “hipoteca inversa” asoman como una posibilidad legal para que los ancianos puedan utilizar su capital inmobiliario en vida para costear su vejez. Sin políticas integrales que unan los datos de la realidad territorial con la planificación académica, el derecho constitucional a la vivienda seguirá siendo, para miles de platenses, una promesa incumplida.
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