Cuento: “Esa lluvia”
Edición Impresa | 4 de Enero de 2026 | 01:15
Por ESTEBAN
“¡Oh estrella! ¡Oh estrella! ¿Cuándo te decidirás a darme una esperanza menos efímera, lejos de todo, en tu región de perenne seguridad?” (Giuseppe Tomasi di Lampedusa, “El Gatopardo”).
Esa lluvia, leve, casi insustancial, tímida, era la insinuación de Dios, la sutil despedida que mansa y silenciosamente enviaba mi padre desde algún confín del Universo. Esa suave lluvia no mojaba sino que bendecía, limpiaba el alma, aliviaba los dolores de la carne...
Ahora éramos uno solo con ella: un solo entendimiento, una epifanía, un éxtasis. Y una despedida. Crecer, volar, soltar, partir... irse simplemente, como un ave que vuelve desde el fondo de la Vida hacia ese otro cielo que no percibimos porque está dentro nuestro; hacia el hondo pozo de la tristeza, del que ya no se sale, del que es imposible escapar.
Sí, esa lluvia era una despedida; la despedida más dolorosa, la despedida al tiempo feliz, a la vida al límite, al amor. Al amor...
A mi viejo.
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