¡Que la llama nunca se apague!

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Por ANDRÉS SALINERO

Los principales referentes del Grupo Artístico Autodidacta Muñequero Gaam Drako, los hermanos Sochanowicz de Villa Elvira, deberían ser declarados Ciudadanos Ilustres de la Ciudad de La Plata, por su notable aporte a la cultura y la identidad de esta ciudad a lo largo de cuatro décadas. Lamentable pero comprensiblemente, el grupo ha decidido terminar con la tradición, básicamente debido al gran cansancio y cada vez mayor costo que implica estar involucrados en el diseño y construcción del muñeco de fin de año, todo el año desde marzo hasta fines de diciembre durante cuarenta años. Recuerdo sus comienzos con el armado de muñecos frente a su casa, donde hasta organizaban una cena con panchos y gaseosas para los pibes del barrio en una mesa larga en plena calle 76, en la década del ’90. Nuestra ciudad no es solamente tilos y diagonales, también su identidad está sustentada en personas como éstas, que porque sí y sin pedir nada a cambio, mantienen una tradición única en todo el país y el mundo, con algún antecedente en España. “Todo tiene un final, todo termina”, cantaba Vox Dei. ¡Queridos hermanos Sochanowicz, que la llama nunca se apague!

 

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