Sequía y calor condicionan el rendimiento de la campaña gruesa
| 10 de Febrero de 2026 | 10:13
La campaña gruesa transita un escenario complejo luego de casi dos meses con lluvias muy por debajo de lo normal y temperaturas elevadas, una combinación que puso al límite a los cultivos y encendió alertas en el sistema forrajero.
“Podríamos decir que no llueve desde los primeros días de diciembre, y luego hubo algún evento en enero, pero son muy pocas las lluvias que tuvimos”, explicaron técnicos, al detallar que los registros oscilaron entre 20 y 40 milímetros en ese período, con una alta demanda atmosférica hacia fines de diciembre y enero.
Los cultivos tempranos fueron los más afectados, al atravesar gran parte del período crítico con fuerte estrés hídrico, lo que impactará en el rinde. En contraste, los ambientes profundos costeros lograron sostenerse algo mejor, mientras que las siembras tardías aún conservan posibilidades si se registran lluvias acumuladas de entre 40 y 50 milímetros.
En el caso de los cultivos de segunda, muchos lotes se implantaron prácticamente en seco y hoy dependen de que se registren precipitaciones en el corto plazo. De no ocurrir, su evolución quedará atada a un otoño templado y con lluvias.
A este panorama se suman plagas asociadas a la sequía, como trips y arañuela en soja, además de la presencia de isocas bolilleras. En girasol, si bien no se detectaron isocas medidoras, en siembras tardías apareció la mosquita del capítulo, con aplicaciones en algunos lotes para evitar pérdidas.
La situación más crítica se da en el frente forrajero: los verdeos de verano no producen, los de invierno no pueden sembrarse por falta de humedad y las alfalfas son prácticamente la única fuente disponible, lo que genera sobrepastoreo y consumo anticipado de reservas.
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