El crecimiento de Bullrich tensiona a LLA y complica la relación con el PRO
| 14 de Febrero de 2026 | 16:26
La consolidación de Patricia Bullrich como figura gravitante en el Senado comenzó a impactar en el delicado equilibrio interno de La Libertad Avanza (LLA) y en su vínculo con aliados parlamentarios. Su protagonismo en el debate y la media sanción de la reforma laboral expuso tensiones que hasta ahora se mantenían en reserva y reactivó disputas políticas que arrastran antecedentes previos.
Desde su desembarco en la Cámara alta, distintos sectores del oficialismo reconocen que la dinámica interna cambió. La vicepresidenta Victoria Villarruel, presidenta del Senado, mantiene formalmente su rol institucional, pero en la práctica participa menos de la vida cotidiana del bloque. Esa redistribución de poder estaba prevista por algunos dirigentes, aunque el estilo expansivo de Bullrich generó incomodidades adicionales dentro del espacio.
Malestar que sale a la superficie
Las señales de fricción comenzaron a hacerse visibles durante las negociaciones previas al tratamiento de la reforma laboral. En reuniones de coordinación política ya se percibían gestos de incomodidad entre referentes del oficialismo y aliados, una tensión que terminó por hacerse pública tras la votación.
Al celebrar la media sanción durante la madrugada posterior al debate, Bullrich adelantó que el Senado no aceptaría modificaciones al texto aprobado y que, en caso de cambios en Diputados, contaba con los votos necesarios para insistir con la versión original. El mensaje, que en principio parecía dirigido al kirchnerismo, fue interpretado también como una advertencia hacia sectores aliados.
La respuesta del PRO
Las declaraciones de Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados, evidenciaron ese malestar. El legislador marcó distancia del liderazgo de Bullrich y remarcó la autonomía de su bancada. Además, cuestionó el manejo de las negociaciones y reclamó la reincorporación de artículos vinculados al uso de billeteras virtuales para el pago de salarios.
Ritondo sostuvo que hubo deficiencias en la coordinación de los cambios al dictamen y planteó que su bloque no fue informado con antelación suficiente sobre las modificaciones en discusión. Sus críticas reflejan no solo diferencias técnicas sobre el contenido del proyecto, sino también una disputa política por los canales de conducción y toma de decisiones dentro de la coalición legislativa.
Una interna con historia
La tensión entre Bullrich y Ritondo no es nueva. Ya en 2024 ambos habían protagonizado cruces por la estrategia de relación entre el PRO y LLA. Mientras sectores del partido amarillo defendían una cooperación parlamentaria sin fusión política, Bullrich impulsaba una integración más profunda con el oficialismo.
Su posterior afiliación a La Libertad Avanza y el pase de varios diputados desde el PRO al bloque libertario reconfiguraron el mapa parlamentario y dejaron heridas abiertas. Ese antecedente explica parte de la sensibilidad actual frente a su creciente influencia.
Liderazgo en expansión
El protagonismo de Bullrich quedó reforzado por la difusión de mensajes y gestos políticos que la ubican como una de las arquitectas del triunfo legislativo. Dentro del oficialismo conviven lecturas contrapuestas: algunos valoran su capacidad de ordenar y empujar la agenda, mientras otros temen un corrimiento del equilibrio interno.
Dirigentes de ambos espacios admiten en privado que el nuevo escenario obliga a recalibrar estrategias. La discusión ya no se limita al contenido de las reformas, sino que abarca la distribución de poder dentro de la coalición que sostiene al Gobierno. La media sanción de la reforma laboral, lejos de cerrar un capítulo, abrió una etapa de reacomodamientos que podría influir en futuras votaciones clave.
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