Quedó claro que el empate no fue un mal resultado para ninguno

“Sumar siempre es valioso” fue la frase repetida en los dos equipos. El Lobo tenía prohibido perder y Zaniratto resultó el más beneficiado

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Por MARTIN MENDINUETA

@firmamendinueta

El clásico entregó bastante menos de lo que venía dando en sus últimas ediciones, aunque los protagonistas se fueron tranquilos porque nadie escuchó severos reproches.

Desnudo de goles y arropado sólo por un puñado de situaciones que merodearon la máxima emoción, el derby de la ciudad pasará pronto al olvido. Le faltó osadía.

El disparo de Fabricio Pérez que Enzo Martínez (de lo mejor en el local) despejó sobre la línea del arco, la atajada de Muslera en el mano a mano con Marcelo Torres y la clarísima situación que desperdició Guido Carrillo, conectando de aire un centro preciso de Gastón Benedetti (otro de buen rendimiento), quedarán como las mejores postales de la tarde nublada y sin la “fiebre” de otras oportunidades.

Por momentos, pareció una pulseada de décadas pasadas. Hubo baches en el ritmo y muchos minutos se fueron sin sentido.

Esta vez no hubo ruido a “platos rotos” en ningún vestuario y eso, para los protagonistas, representa un alivio sumamente valorado.

VOLVER A PERDER HUBIERA SIDO MUY DAÑINO PARA TODO GIMNASIA

Fernando Zaniratto tuvo claro durante toda la semana que debía esforzarse para evitar el tremendo daño que hubiera significado su tercera derrota en el corto lapso que lleva como entrenador.

Podía soportar cualquier cosa, incluso gritos agraviantes como escuchó en algún caso aislado, pero de ningún modo ver al histórico rival festejando la victoria en el césped tripero.

El inexperto entrenador está escribiendo un capítulo esencial para afianzarse en un medio tan competitivo como cruel. No es poco que haya firmado su primer contrato como director técnico de primera división en un país donde hay tantos y tan buenos entrenadores. El debe prolongar su estadía en el banco mens sana todo lo que pueda y no haber perdido ayer significó un paso hacia adelante.

La decisión de sacar a Ignacio Miramón también representó mucho. Dejar afuera del clásico al jugador que el club se propuso recuperar (junto al otro Nacho) fue una apuesta pesada y no le salió mal.

EL ÚLTIMO CAMPEÓN CAMBIÓ DE MÁS Y TAMBIÉN TOMÓ RECAUDOS

Eduardo Domínguez, que suele tomar decisiones sorpresivas, sacudió el tablero con la inclusión de Alexis Castro en la mitad de la cancha. Al reemplazo de Tomás Palacios por Santiago Núñez (el ex Inter de Milán jugó en buen nivel, pero no tiene la agresividad en la marca de quien estaba asentado en la dupla con González Pirez), le sumó el ingreso del ex Colón, quien no ha tenido, en general, actuaciones convincentes .

 

Enzo Martínez fue uno de los mejores en el Lobo. Evitó el gol de Pérez parado detrás de Insfrán

 

La fisonomía del campeón reinante cambió bastante desde la planilla y, además, le quitó ritmo la temprana salida de Gabriel Neves por una molestia muscular.

Si a lo descripto le sumamos que su gran artillero falló una clarísima situación con todo el arco a su disposición, se explica el rendimiento un tanto irregular.

Invicto en cinco fechas disputadas (se podría sumar también la victoria en Copa Argentina), el balance en esta etapa de recambio está dando un resultado a todas luces positivo.

Si, como parece, Edwuin Cetré y Cristian Medina dejan el predio del Country rumbo a Brasil en los próximos días, se presentará otro desafío de entidad para un DT que ha dado muestras contundentes de su altísima idoneidad.

Gimnasia necesita acentuar el entusiasmo que sembró entre sus hinchas durante los primeros momentos del año. Por eso, este punto le sirve. Afianzar un funcionamiento más convincente es la meta y justo antes del clásico había mostrado su peor versión en un traspié sin atenuantes.

Lejos de dañar, el punto ayuda. Mantiene saludable a Estudiantes y le evita dolores de cabeza a Gimnasia. Le otorga una cuota de estabilidad al ciclo de Zaniratto y no le genera ningún problema al “Barba”.

Pasado mañana ya se hablará poco y nada del clásico. Pasó sin dejar huella. El viernes volverán a jugar los dos y todo lo observado en la víspera ocupará un rincón sin privilegio en el frondoso archivo. Fue cero a cero y, también, muy poco atractivo.

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