Caso Kim Gómez: "Queremos una condena ejemplar y que mi hija marque un antes y un después"

En la puerta del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil de La Plata, minutos antes del inicio del debate oral por el crimen de Kim Gómez, Marcos Gómez, padre de la mejor, habló con la prensa. “Disculpas a los periodistas que no pude responder, intenté estar aislado. Día raro, sensaciones encontradas. La palabra justicia queda con sabor a poco”, expresó conmovido, mientras comenzaba una jornada que, según dijo, viene a "cerrar una etapa".

El padre de Kim Gómez pidió que el proceso se desarrolle con serenidad. “Hay que transitarlo, pedí a familiares y amigos que no movilizaran, queremos que sea tranquilo”, sostuvo. Aseguró que confía en el accionar judicial y manifestó su deseo de que el fallo marque un precedente. “Creemos que la Justicia va a fallar a favor, que la condena sea ejemplar y que mi hija marque un antes y un después”.

Sobre el alcance de esa eventual condena, evitó hablar de años de prisión. “¿Qué sería una pena ejemplar? Estando todo claro, con testigos, no le voy a poner cifra. Un año más no me cambia nada. Vengo a cerrar una etapa. Remover todo lo que pasó es triste”, señaló. En esa línea, admitió que revivir los hechos resulta profundamente doloroso.

También dedicó palabras a la madre de la nena. “Le quiero dar mi apoyo a Flor, la mamá, no quiere hablar, está mal, se preparó mucho para estar acá y es una buena madre. Es el testimonio más importante, hizo un trabajo con profesionales”, afirmó, destacando la fortaleza con la que ella afronta el juicio.

Gómez reiteró su postura sobre la reforma de la ley penal juvenil. “Apoyé la reforma; no se puede hacer nada, da un poco de amargura el recorte de pena para el imputado”, expresó. Y agregó que el abordaje debe ser integral. “Tienen que laburar con los pibes, encerrarlos y darles herramientas para que salgan mejor, para que no dañen a las personas”.

En ese sentido, planteó que el problema excede el caso puntual. “El Estado tiene que llegar antes. Acá hubo muchas alarmas. Violencia en la casa, en la escuela, delinquían”, enumeró, al tiempo que insistió en la necesidad de prevención y acompañamiento temprano.

El padre de la víctima reconoció que el proceso lo transformó. “En este tiempo fui sufriendo cambios. Uno se involucra sin saber nada y hoy el Estado me da conocimiento, peleo con ideales, y que se pueden hacer muchas cosas y estoy cansado de las cosas que no funcionan. Entre todos se puede”, reflexionó.

Sobre lo ocurrido aquella noche, confesó que aún busca respuestas. “Me costó mucho revivir esto. Me falta un porciento para saber qué pasó, y voy a ver si lo puedo conseguir, es algo personal. Estaría bueno saber si se arrepienten. Quiero saber los últimos instantes de mi hija. Si luchó, si gritó, si gritó por mí”, dijo, en uno de los pasajes más duros de su testimonio.

Consultado sobre un eventual acercamiento de la familia de los acusados, fue tajante. “La familia de los chicos no se contactó con nosotros. No puedo perdonar. Todos somos responsables, tengan la edad que tengan”. Aun así, planteó la necesidad de recuperar a quienes puedan reencauzar su vida. “Hay que hacer algo para recuperarlos, pero algunos no se recuperan más. Vamos por los que pueden recuperarse. Hay que cumplir las normas”.

Finalmente, remarcó que su reclamo también alcanza al otro menor involucrado. “La lucha también es contra el otro menor. Estuvo en un hogar que no recibió ayuda, y quiero que salgan de ahí siendo mejores personas”, concluyó, antes de ingresar al edificio judicial para enfrentar un debate que, según sus propias palabras, busca justicia aunque la palabra le quede corta.

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