Las claves que precipitaron el desenlace

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El anuncio del cierre de FATE marcó un punto de inflexión para la industria nacional del neumático. La empresa, con más de 80 años de historia, comunicó que cesará su actividad en la planta de Virreyes, en San Fernando, y despedirá a 920 empleados con el pago de indemnizaciones completas. Horas después, el Gobierno dictó la conciliación obligatoria por 15 días, lo que suspende los despidos y abre una instancia de negociación con el sindicato. La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla —también dueña de la siderúrgica Aluar—, atribuyó la decisión al deterioro del contexto local y a una combinación de factores que, según su diagnóstico, volvieron inviable la operación. Si el conflicto no encuentra una salida, el mercado local quedaría reducido a dos fabricantes: Pirelli y Bridgestone/Firestone.

Importaciones

Uno de los ejes centrales de la crisis es el avance de las importaciones. En los últimos dos años, la apertura comercial y la reducción de aranceles impulsaron una fuerte entrada de neumáticos, en especial desde Asia. Actualmente, alrededor del 75% de las cubiertas que se venden en el país son importadas y solo en mayo de 2025 ingresaron 869.525 unidades, el volumen mensual más alto en más de dos décadas. Entre 2023 y 2025 las importaciones crecieron 35%, lo que forzó bajas de precios de entre 15% y 40%; estimaciones privadas ubican el promedio de caída en torno al 35%. Ese escenario redujo la participación de las fábricas locales en el mercado interno y deterioró sus márgenes operativos.

Antes del anuncio, la planta de Virreyes operaba al 30% de su capacidad instalada. Diseñada para producir más de 5 millones de neumáticos por año, su nivel efectivo rondaba las 150.000 cubiertas mensuales, una escala que en el sector consideran insuficiente para sostener la estructura industrial. Fuentes cercanas a la empresa señalan que la operación arrastraba problemas de rentabilidad desde hace años y que se sostenía con el respaldo financiero del grupo empresario.

El frente gremial

El frente gremial fue otro factor relevante. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) mantuvo en los últimos años una dinámica de alta conflictividad, con paros reiterados y negociaciones salariales que incluyeron aumentos y bonos por encima del promedio industrial. En 2022, un conflicto de casi tres meses paralizó la producción en las principales plantas del país y dejó un fuerte impacto económico.

Para analistas del sector, el caso FATE expone la vulnerabilidad de una industria intensiva en capital que enfrenta costos locales elevados, caída del consumo y competencia externa creciente. La conciliación obligatoria posterga el desenlace, pero el episodio ya redefine el equilibrio del mercado y abre una etapa de reacomodamiento con impacto en el empleo y la cadena de proveedores.

 

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