Murió el "Carnicero de Giles": su historia de fuga en La Plata y 11 días de búsqueda frenética

Luis Fernando Iribarren mató a toda su familia en 1986 y 1995. Falleció a los 61 años. Estuvo preso en tres cárceles de nuestra ciudad

Murió Luis Fernando Iribarren, más conocido como “Carnicero de San Andrés de Giles”, que mató a toda su familia en esa ciudad bonaerense entre 1986 y 1995. Preso desde ese último año, fue condenado en 2002 a reclusión perpetua. En 2024 había vuelto a ser noticia cuando se fugó de la cárcel de Olmos y se mantuvo prófugo durante más de una semana.

Iribarren murió el 22 de febrero -aunque se conoció en las últimas horas- en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela, donde había sido diagnosticado de neumonía. El múltiple asesino estaba alojado en la Unidad 31 de esa localidad del sur del Gran Buenos Aires. Tenía 61 años.

Crónica de su fuga en La Plata

El 28 de agosto de 2024, Iribarren se fugó del penal de Olmos tras una salida autorizada para estudiar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Enseguida se desató una búsqueda frenética que concluyó con su captura, once días después, en Santiago del Estero.

En se momento, el “Carnicero” fue trasladado al penal de máxima seguridad de Rawson, en la provincia de Chubut. Allí, según denunció en una entrevista con el portal platense 0221, permanecía aislado en una celda prácticamente sin calefacción. Había pedido que lo llevaran a otro penal ya que temía por secuelas pulmonares de una tuberculosis que había sufrido años atrás.

Finalmente fue trasladado a Florencio Varela, donde falleció.

El sangriento caso del "Carnicero de Giles"

Iribarren fue detenido en 1995 por el crimen de su tía Alcira, una jubilada de 65 años que vivía en la casa de la calle Cámpora en San Andrés de Giles. Los vecinos creían que había muerto de cáncer, como les había contado Luis Fernando. Pero tras una denuncia por olores nauseabundos en la casa, la Policía halló el cadáver de la mujer con dos hachazos en la cabeza.

Ante el comisario, el hombre confesó: "Quería ayudarla a terminar con su sufrimiento y procedí a asfixiarla pero como no pude busqué otra forma. Recorrí la casa y encontré el hacha. Le pegué dos golpes en la cabeza". Sin embargo, en medio de la declaración, lanzó una frase que no pasó desapercibida: "No tuve el coraje de dispararle a mi tía con el arma porque me acordé de lo que les había hecho a mis padres y a mis hermanos, y no soportaría hacerlo de nuevo".

Ahí la sorpresa fue mayúscula, porque Iribarren siempre había dicho que su familia se había ido a vivir a Paraguay escapando de un prestamista y lo había dejado solo.

Iribarren era un mitómano y sus declaraciones eran contradictorias. Los investigadores pusieron en duda sus relatos más de una vez y creyeron que eran parte de una estrategia para ser declarado inimputable por el crimen de su tía.

No obstante, luego de tres meses de búsqueda en el campo, integrantes del Servicio Especial de Investigaciones Técnicas (SEIT) de la Policía hallaron cuatro cadáveres en una fosa común donde antes existía un chiquero, en una casa de un campo en la localidad de Tuyutí, una diminuta localidad del partido de Giles a unos 20 kilómetros de la cabecera.

Ante el juez de instrucción, Iribarren contó que mató a sus padres y sus hermanos porque "les tenía bronca". En su relato, recordó que a la madrugada y tras mirar la lluvia durante horas, ingresó a la vivienda. "Entré directamente al dormitorio mío y que compartía con mi hermano Marcelo (15). Maldita sea la hora que entré y vi la carabina apoyada contra la ventana. Sin pensar, agarré el arma viendo que estaba cargada. Entré a la pieza donde dormían mis padres y mi hermana María Cecilia (9), cerré los ojos teniendo ubicados ya los cuerpos por lo que no me hacía falta mirar y disparé no sé si dos o tres tiros contra cada uno".

Luego, amplió: "No sé lo que hice cuando salí del dormitorio de mis padres, pero lo inmediato que recuerdo es que entré en el dormitorio en el que estaba mi hermano durmiendo, llevando el arma en mi mano derecha. Recuerdo que entré y que con la punta del caño golpeé sin querer a Marcelo, mi hermano, en la cabeza e inmediatamente sin pensarlo fue que disparé el arma mencionada una vez". Luego, lamentó, "me senté en la cama, le cerré los ojos y le dije: ‘Negro, ¿por qué te hice esto si yo te quería’?".

En agosto de 2002, la Sala III de la Cámara de Mercedes lo sentenció a Luis Fernando Iribarrenla pena de reclusión perpetua más la accesoria de encierro por tiempo indeterminado, por los cinco crímenes.

Asesino, abogado y escritor

Durante su detención, Luis Fernando Iribarren estuvo preso en cinco cárceles bonaerenses: Unidad 31 de Florencio Varela, 5 de Mercedes, 10 de Mechor Romero, 12 de Gorina y 26 de Olmos. Luego fue trasladado a Rawson hasta su regreso al penal de Varela.

Mientras tanto se recibió de abogado, cursó la carrera de Periodismo en la UNLP e incluso escribió dos libros. Se presentaba como “abogado penalista. Gestión de adecuación penitenciaria para detenidos. Escritor de novelas. Estudiante de Periodismo UNLP" en LinkedIn. Además subía videos a TikTok, como así también extractos de sus libros y su causa en Scribd.

El hombre que asesinó a sus padres, sus hermanos y su tía escribió la novela “El destino, segunda oportunidad” y un libro de cuentos infantiles llamado “Camila genia y otros cuentos". Ambos fueron publicados por Rolta, una pequeña editorial que hoy es una imprenta cooperativa.

Cuando se fugó a Santiago del Estero, aseguró que su intención era poner una agencia de turismo local.

 

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