Para bajar impuestos se necesita un nuevo acuerdo entre Nación y las provincias

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Jorge Colina

El Ministro de Economía Luis Caputo anunció que reducirá los derechos de exportación de automóviles (2% del precio de venta) para paliar el estancamiento que sufre el sector en la producción y las exportaciones. Criticó, además, al gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof por la fuerte incidencia de Ingresos Brutos (7% de las ventas) y de las tasas a las ventas de los municipios bonaerenses (3% de las ventas).

Es bien importante esta declaración del Ministro de Economía porque demuestra tres cosas:

- La Nación puede hacer el esfuerzo que quiera en términos de reducir impuestos distorsivos (como los derechos de exportación) pero el mayor daño con impuestos distorsivos lo siguen haciendo las provincias con sus municipios.

- El gobernador de Buenos Aires ni siquiera le respondió al Ministro de Economía con lo cual queda claro que le resbala el tema de Ingresos Brutos y los impuestos a las ventas municipales.

- Para bajar los impuestos distorsivos en la Argentina no queda otra que un Nuevo Acuerdo de Coordinación Tributaria y de Responsabilidades entre la Nación y las Provincias.

LA COPARTICIPACIÓN

La provincia de Buenos Aires está estructuralmente desfinanciada porque desde 1988 la coparticipación federal de impuestos la perjudica en favor de las provincias del norte. Históricamente, el que era presidente era del mismo palo que el gobernador de la provincia más grande de la Argentina. Incluso el viejo adagio decía que para ser presidente hay que ganar en la provincia de Buenos Aires. El corolario de esto era que desde la Nación siempre se ayudaba financieramente a la provincia de Buenos Aires.

Pero esa tradición se cortó y ahora estamos en problemas. Porque se cortó el chorro financiero de la Nación a la provincia de Buenos Aires.

Entonces a la provincia de Buenos Aires -desfinanciada estructuralmente y sin ayuda financiera de la Nación- no le queda otra que atacar con Ingresos Brutos y tasas a las ventas municipales a sus ciudadanos.

A su vez, la ayuda financiera de la Nación a la Provincia escondía bemoles. Porque las transferencias a veces correspondían a obra nacional (ruta nacional, por ejemplo) y otras veces a obra provincial (ruta provincial, por ejemplo) o municipal (cordón cuneta, por ejemplo). Cuando se corta el chorro nacional, la provincia de Buenos Aires se queja; a veces con razón (cuando se trata de una función nacional) y otras sin razón (cuando se trata de una función provincial o municipal).

LAS RESPONSABILIDADES

Para eliminar los impuestos distorsivos provinciales y municipales (Ingresos Brutos y tasas a las ventas municipales) hay que dejar en claro, primero, las responsabilidades de cada nivel de gobierno: la Nación tiene que financiar las funciones interprovinciales y las provincias con sus municipios las funciones dentro del territorio provincial y a nivel local.

Segundo, crear un Super IVA donde el IVA nacional absorba Ingresos Brutos y tasas municipales. La alícuota del Súper IVA va a ser mayor a la actual (porque tiene que aumentar la recaudación para compensar la eliminación de Ingresos Brutos y tasas municipales) pero, como abre la posibilidad de reducir la evasión, debería ser menor a la alícuota implícita que hoy surge de la actual acumulación de los tres tributos.

Luego, distribuir el Super IVA con la actual regla de Ingresos Brutos. Esto es, en una compraventa intraprovincial el impuesto queda en la provincia donde se ejecutó; en una compraventa interprovincial va 50% para la provincia de origen y 50% para la de destino. De esta forma, la provincia de Buenos Aires dejará de estar estructuralmente desfinanciada.

¿Qué hacemos con las provincias del norte que tienen poca base de recaudación para el Super IVA?

Con un fondo de compensación de asimetrías, financiado con parte de los impuestos de la región centro y sur del país, garantizarles la diferencia entre lo que hoy reciben de coparticipación y lo que recauden de Super IVA.

Ahora, esto sólo se logra con un diálogo de alta política entre la Nación y los gobernadores de una mayoría de provincias (no hace falta todas) para concertar un Nuevo Acuerdo de Coordinación del federalismo.

En otras palabras, en ningún país federal se puede bajar impuestos sin coordinar responsabilidades entre los tres niveles de gobierno: Nación, provincias y sus municipios.

Argentina no es la excepción.

 

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