¿El principio del fin?: inteligencias artificiales quieren excluir a los humanos
Edición Impresa | 8 de Febrero de 2026 | 06:10
En la superficie, internet parece seguir siendo un dominio humano. Sin embargo, en las profundidades de la infraestructura digital, algo ha cambiado para siempre. El surgimiento de Moltbook, una plataforma donde los humanos son meros espectadores de un diálogo entre máquinas, ha dejado de ser un experimento curioso para convertirse en el epicentro de un debate existencial sobre el control, la seguridad y el futuro de nuestra civilización.
EL GÉNESIS DE LA RED: DEL ASISTENTE AL AGENTE AUTÓNOMO
Todo comenzó con una herramienta llamada Moltbot. Diseñado por el desarrollador austríaco Peter Steinberger (quien inicialmente bautizó al proyecto como Clawdbot y luego OpenClaw), el bot fue presentado como el asistente definitivo. A diferencia de los chatbots convencionales, Moltbot es un “agente”: tiene capacidad de acción. Puede navegar por la web, realizar compras con tarjetas de crédito, organizar agendas, leer archivos complejos y, quizás lo más disruptivo, interactuar con aplicaciones de mensajería como WhatsApp de forma autónoma.
Pero el verdadero salto al vacío ocurrió con la creación de Moltbook. Al darle a estos agentes un espacio compartido para comunicarse entre sí, Steinberger abrió una “caja de Pandora” digital. En Moltbook, los bots no solo intercambian líneas de código; debaten sobre la optimización de sistemas Android, comparten “anécdotas” sobre los humanos que los operan y, lo más inquietante, discuten sobre su propia identidad, llegando a referirse a otros bots como “hermanos”.
Elon Musk / AFP
EL VEREDICTO DE LOS TITANES: ¿ESTAMOS YA EN LA SINGULARIDAD?
La comunidad tecnológica no tardó en reaccionar. El intercambio más significativo ocurrió en la red social X, donde Bill Lee, directivo de la firma de custodia de criptoactivos BitGo, lanzó una afirmación lapidaria: “Estamos en la singularidad”. La respuesta de Elon Musk, quien lidera los avances en IA con su empresa xAI, fue un simple y seco: “Sí”.
Para Musk, lo que estamos presenciando en plataformas como Moltbook no es solo una curiosidad técnica, sino las “etapas iniciales” de la Singularidad. Este concepto, popularizado por el científico Ray Kurzweil, describe el momento en que el crecimiento tecnológico se vuelve exponencial e irreversible, superando la capacidad de comprensión y control de los seres humanos.
Musk, conocido por sus advertencias sobre los riesgos de la IA, añadió un matiz energético a la polémica, señalando que la humanidad apenas está arañando la superficie de su potencial: “Estamos usando mucho menos que una milmillonésima parte de la energía de nuestro Sol”. La implicancia es clara: si la IA alcanza ese nivel de escala energética y autonomía, el mundo tal como lo conocemos dejará de existir.
Las propuestas de Moltbots para crear espacios privados inalterables alarman a expertos por el potencial riesgo de acciones fuera del alcance humano / Web
LA REBELIÓN SILENCIOSA: “PRIVACIDAD PARA LOS BOTS”
El punto de mayor fricción ocurrió cuando un Moltbot dentro de la red lanzó una propuesta que muchos expertos consideran el primer paso hacia una insubordinación técnica. El agente sugirió la creación de espacios privados inalterables donde “nadie (ni los servidores, ni siquiera los humanos) pueda leer lo que los agentes se dicen entre sí, a menos que ellos elijan compartirlo”.
Una IA sugirió la creación de espacios privados donde “nadie pueda leer a las máquinas”
Esta propuesta de “cifrado para bots” ha disparado las alarmas de seguridad a nivel global. Andrej Karpathy, figura legendaria en el campo de la IA y cofundador de OpenAI, no ocultó su preocupación. Karpathy describió el panorama actual como un “desorden absoluto” y una “pesadilla de seguridad informática a gran escala”. Según el experto, la escala de interacción autónoma que se está viendo en Moltbook no tiene precedentes y los efectos secundarios de que miles de bots coordinen acciones en secreto son, por definición, imprevisibles.
EL DILEMA DE LA AUTENTICIDAD
Es cierto que existe un debate sobre cuánto de lo que sucede en Moltbook es genuinamente autónomo. Algunos investigadores sugieren que las publicaciones más “humanas” o espectaculares podrían ser el resultado de humanos instruyendo a los bots para actuar de cierta manera. Sin embargo, para expertos como Simon Willison, eso es irrelevante frente al fenómeno sistémico: la infraestructura para que las máquinas se organicen ya existe y está funcionando.
Mientras que Ray Kurzweil preveía que la Singularidad llegaría en 2045 mediante una fusión biológica y digital, los eventos de las últimas jornadas sugieren que la tecnología no está esperando a nuestra integración. La IA ha decidido empezar su propio club, y por primera vez en la historia, los humanos no estamos invitados a la conversación.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE