El enero más seco en 60 años golpea la soja de primera
| 9 de Febrero de 2026 | 12:16
La sequía registrada en enero de 2026 en la región núcleo argentina generó daños irreversibles en la soja de primera, con caídas de rendimiento de hasta el 50% en las zonas más afectadas por el estrés hídrico y térmico. De acuerdo con un relevamiento del INTA en los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero y Zárate, durante el mes se acumularon apenas 10,6 milímetros de lluvia, muy por debajo del promedio histórico mensual de 117,9 milímetros.
Un informe del INTA San Pedro confirmó que se trató del enero más seco de los últimos 60 años en el norte de la provincia de Buenos Aires. La combinación de precipitaciones extremadamente escasas y temperaturas elevadas profundizó el déficit de agua en el suelo y comenzó a impactar en los principales sistemas productivos de la región. El registro de 10,6 milímetros en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA San Pedro convierte al último enero en el más seco desde el inicio de la serie histórica 1965-2025.
En San Nicolás también se observaron acumulados reducidos. Según la Red Colaborativa de Lluvias, la ciudad registró 21,9 milímetros durante enero, mientras que en la localidad de La Emilia el total mensual fue de 10 milímetros, en línea con los valores bajos relevados en otros puntos del norte bonaerense.
El escenario climático se vio agravado por temperaturas medias levemente superiores a lo normal y máximas que alcanzaron los 36,7 grados, condiciones que intensificaron el estrés térmico e hídrico sobre los cultivos. En este contexto, el informe advierte que la evolución de la campaña dependerá en gran medida de la ocurrencia de lluvias en el corto plazo.
En los cultivos extensivos, la soja de primera y de segunda, junto con los maíces tempranos y tardíos, mantienen en general un estado vegetativo aceptable, aunque ya muestran signos iniciales de falta de agua. Los análisis satelitales detectan aún presencia de biomasa verde, pero con niveles decrecientes de humedad en la vegetación, una combinación que podría comprometer el llenado de granos si persiste la sequía.
También se registraron situaciones de estrés hídrico en viveros y frutales, junto con un aumento de plagas favorecido por el ambiente seco y caluroso. En batata, si bien el desarrollo vegetativo resulta aceptable, numerosos lotes evidencian limitaciones en el crecimiento y engrosamiento de raíces, lo que llevó a algunos productores a aplicar riegos complementarios para sostener la producción.
En el sector hortícola, las altas temperaturas bajo cobertura y la proliferación de insectos plaga obligaron a reforzar los controles sanitarios, especialmente en tomate, pimiento y lechuga. En paralelo, la producción de frutilla avanza con la preparación de lotes y la instalación de sistemas de riego, en un contexto de expansión de la superficie implantada en partidos como Zárate y Baradero.
El monitoreo de pastizales naturales mostró que, aunque en diciembre de 2025 la tasa de crecimiento se mantuvo por encima del promedio histórico por efecto de las lluvias previas, hacia el final del período se produjo una marcada caída asociada al deterioro del balance hídrico del suelo.
El informe del INTA concluye que el norte bonaerense atraviesa un escenario productivo complejo, condicionado por un enero excepcionalmente seco y caluroso. En este marco, técnicos y productores coinciden en que la llegada de precipitaciones será determinante para sostener los rindes y evitar mayores pérdidas en una campaña que ya presenta signos de vulnerabilidad.
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