El mercado laboral y el rol de los que tienen varios empleos para llegar a fin de mes
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2026 | 04:33
Desde inicios del Gobierno la única modalidad ocupacional que se expande es el monotributo, mientras el empleo asalariado cae tanto en el sector público como en el sector privado. Entre noviembre del 2023 y noviembre del 2025 se destruyeron 182 mil puestos de trabajo asalariado registrado privados y 63 mil públicos, mientras que el monotributo creció en 137 mil puestos.
En términos macroeconómicos, este tipo de dinámica suele aparecer en esquemas de estabilización con salarios reales deprimidos. La combinación de apertura importadora, caída de la industria y expansión de sectores con baja intensidad laboral —como energía, finanzas o servicios digitales— genera una recuperación económica que no se traduce en mejoras equivalentes en el mercado de trabajo. El resultado es una economía que puede mostrar crecimiento agregado, pero con mayor heterogeneidad y con trabajadores obligados a multiplicar sus ocupaciones para sostener su nivel de vida.
En este contexto, el aumento del pluriempleo no refleja una mayor cultura del esfuerzo, sino una señal de fragilidad. Cuando trabajar más se vuelve la única forma de mantener el ingreso, el problema no es la falta de voluntad sino la falta de productividad y de salarios suficientes. La economía puede estabilizarse, pero si lo hace con jornadas más largas, más empleos por persona y más informalidad, el costo social de esa estabilidad empieza a hacerse visible en los propios datos del mercado laboral. Donde antes encontrábamos a los “descamisados” –trabajadores fabriles con bajos ingresos y nulos derechos laborales– hoy tenemos a los “deslomados”, trabajadores que ante la precarización y los ingresos por debajo de la canasta familiar buscan soluciones en el pluriempleo, la economía de las plataformas, la sobreocupación o cualquier forma de sobrevivir.
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