Opinión técnica y recomendaciones prácticas

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Victoria Garbarini, licenciada en Nutrición, vincula los hallazgos con la práctica clínica: “La economía condiciona la elección. Comer fuera suele significar exceso de grasas, hidratos refinados, sodio y azúcares, y pocos vegetales. Sumado a hacerlo rápido y frente a la computadora, favorece malestar digestivo y hábitos poco saludables”. Sus recomendaciones son pragmáticas: organizar un día de la semana para comprar y preparar viandas; cocinar en cantidad para aprovechar porciones; tener verduras lavadas y huevos duros listos; adaptar el menú al equipamiento disponible (heladera, microondas) y no saltear comidas para evitar el picoteo compulsivo. A nivel institucional, propone medidas de bajo costo con impacto, como garantizar 20 minutos de pausa, disponer de espacios tranquilos para comer, facilitar equipamiento básico, promover menús accesibles en comedores o convenios con proveedores y estímulos para llevar viandas saludables. Para la especialista, combinar organización personal y respuestas empresariales puede reducir la doble privación que afecta a más de la mitad de los asalariados y mitigar la relación entre precariedad alimentaria laboral y problemas de salud crónicos.

 

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