La ballena, uno de los grandes mitos literarios
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2026 | 06:00
Cuando Herman Melville publicó Moby-Dick; o La ballena en 1851, difícilmente imaginó que su novela terminaría convirtiéndose en uno de los grandes clásicos de la literatura mundial. La obra narra, a través del marinero Ismael, la obsesiva persecución del capitán Ahab contra Moby Dick, un gigantesco cachalote blanco que en un viaje anterior le arrancó una pierna. Lo que comienza como una expedición ballenera se transforma pronto en una travesía marcada por la venganza, el fanatismo y la lucha entre el hombre y las fuerzas de la naturaleza.
LA TRAMA
La historia se inicia cuando Ismael decide embarcarse en un viaje ballenero desde la costa este de Estados Unidos. En el camino conoce a Queequeg, un arponero polinesio con quien entabla amistad antes de enrolarse en el Pequod, el barco comandado por el enigmático capitán Ahab. Pronto queda claro que la travesía no tiene un objetivo comercial común: Ahab está decidido a encontrar a la ballena blanca que lo mutiló y destruirla, sin importar el costo.
A medida que el Pequod recorre los océanos, la tripulación —integrada por marineros de distintas culturas y procedencias— presencia el crecimiento de esa obsesión. Ahab ofrece incluso una moneda de oro al primer hombre que aviste a Moby Dick, transformando la búsqueda en una empresa casi mística. Mientras tanto, el relato alterna episodios de navegación y caza de ballenas con reflexiones filosóficas, descripciones científicas y digresiones sobre el mar, la vida y el destino.
LA PROSA
Melville construyó la novela a partir de su propia experiencia como marinero entre 1841 y 1844 y de una amplia investigación sobre la industria ballenera. También se inspiró en hechos reales, como el hundimiento del ballenero Essex en 1820 y la leyenda de Mocha Dick, una ballena albina famosa por su ferocidad y dificultad para ser capturada.
El libro combina múltiples registros narrativos: desde pasajes casi enciclopédicos sobre cetología hasta monólogos, escenas teatrales, canciones y referencias bíblicas o shakespearianas. Esa mezcla de géneros, sumada a su profundidad simbólica, convirtió a Moby-Dick en una obra singular dentro de la literatura del siglo XIX.
Sin embargo, su destino inicial fue muy distinto al reconocimiento posterior. Al momento de su publicación, la novela recibió críticas divididas y tuvo escaso éxito comercial. Cuando Melville murió en 1891, el libro estaba prácticamente olvidado. Recién a comienzos del siglo XX comenzó su redescubrimiento y consagración como una de las grandes novelas estadounidenses.
Con el tiempo, la figura del capitán Ahab y su persecución implacable de la ballena blanca se transformaron en una poderosa metáfora de la obsesión humana.
Editorial: Terramar
Páginas: 558
Precio: $30.000
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