Qué delitos cometen los menores en Argentina y qué ocurre en la Provincia

El foco está puesto en los hechos que cometen con mayor frecuencia, a partir de datos oficiales sobre el crimen juvenil

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La reciente sanción de la ley que baja a 14 años la edad de imputabilidad en Argentina reactivó el debate sobre el alcance real del delito juvenil. Más allá de las discusiones políticas y sociales, las estadísticas oficiales permiten observar qué tipos de delitos cometen los menores y con qué frecuencia, tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires, el distrito con mayor población del país.

Los datos de la Dirección Nacional de Estadística Criminal del Ministerio de Seguridad muestran que la participación de menores se concentra principalmente en delitos contra la propiedad, mientras que los hechos violentos —como los homicidios— representan una porción significativamente menor dentro del total.

Robos y hurtos

El tipo de delito más habitual cometido por menores en Argentina es el delito contra la propiedad, categoría que incluye robos, hurtos, extorsiones y sustracción de vehículos.

Entre 2017 y 2024, se registraron 55.925 hechos de este tipo cometidos por menores de 15 años, según las estadísticas oficiales. Si se suman los adolescentes de 16 y 17 años, la cifra asciende a 72.439 casos adicionales.

Dentro de este universo, los hechos predominantes son:

- Robos, muchas veces con participación grupal.

- Hurtos, especialmente en la vía pública o comercios.

- Robo de motos o automóviles, en menor medida.

Los datos también muestran que este tipo de delitos aumentaron en los últimos años, con un pico en 2021, cuando se registraron 12.504 hechos protagonizados por menores de 15 años, el nivel más alto de la serie.

En 2024, de los 844.512 delitos contra la propiedad registrados en todo el país, 6.381 tuvieron como inculpados a menores de 15 años y 7.901 a jóvenes de entre 16 y 17 años.

Homicidios: un fenómeno mucho más reducido

En contraste con los delitos contra la propiedad, los homicidios cometidos por menores representan una proporción mucho menor, aunque suelen tener gran impacto social y mediático.

Entre 2017 y 2024, se registraron 118 menores de 14 años inculpados por homicidios dolosos —es decir, asesinatos cometidos con intención de matar o causar daño grave—.

La mayoría de estos casos corresponde a varones: 107 hombres; 10 mujeres; 1 caso sin especificación de género.

En cuanto al modo de comisión, los datos muestran que los menores utilizan principalmente: armas blancas (40%); armas de fuego (39%); y otros métodos como golpes o estrangulamiento.

Si se amplía la mirada hasta los jóvenes de 15 a 19 años, la cifra de acusados por homicidio en el mismo período asciende a 2.110 casos.

El peso de la provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de homicidios cometidos por menores de 14 años, algo que los especialistas vinculan principalmente con su densidad poblacional.

Entre 2017 y 2024, se registraron 41 homicidios dolosos cometidos por menores en esa franja etaria, el número más alto del país.

Muy por detrás aparece Chaco, con 14 casos en el mismo período.

En el otro extremo, hay provincias que no registraron homicidios cometidos por menores de 14 años en esos ocho años: Catamarca; Corrientes; La Pampa; La Rioja; Tierra del Fuego.

Este panorama muestra una distribución territorial muy desigual del delito juvenil, con mayor presencia en las provincias más pobladas y urbanizadas.

Cuándo ocurren los delitos

Otro dato que surge del análisis estadístico es el momento del día en que ocurren los homicidios.

En términos generales, más de la mitad de los homicidios dolosos del país (53%) suceden durante la noche, entre las 20 y las 5 de la madrugada.

Sin embargo, cuando los autores son menores de 14 años, el patrón cambia: alrededor del 37% de los casos ocurre cerca de las 11 de la mañana, una franja horaria asociada a conflictos cotidianos o situaciones que se desarrollan en el ámbito barrial.

Menores con causas judiciales

El impacto del delito juvenil también puede medirse a través de las causas penales abiertas en la Justicia.

Según el último informe de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante el primer semestre de 2025 se registraron 945 niños, niñas y adolescentes con al menos una causa penal iniciada ante un Juzgado Nacional de Menores.

El perfil de los involucrados muestra rasgos bastante definidos: 91% son varones; 55,9% tenía entre 16 y 17 años; 40,3% entre 13 y 15 años; 3,8% tenía 12 años o menos.

En ese período, 746 menores fueron aprehendidos por fuerzas de seguridad en la Ciudad de Buenos Aires y derivados al Centro de Admisión y Derivación “Úrsula Llona de Inchausti”.

Además, 117 jóvenes recibieron medidas de privación de libertad o alojamiento en centros socioeducativos, lo que representa el 12,4% del total de menores con causas judiciales.

El debate que abre la nueva ley

La aprobación de la ley que fija en 14 años la edad mínima de responsabilidad penal reabre la discusión sobre cómo abordar el delito juvenil.

Las estadísticas muestran que la mayor parte de los delitos cometidos por menores se vincula con robos y hurtos, mientras que los hechos violentos graves son comparativamente menos frecuentes.

Sin embargo, casos extremos —como homicidios cometidos por adolescentes— suelen generar un fuerte impacto social, que impulsa demandas de mayor intervención del sistema penal.

En ese contexto, la nueva legislación plantea un cambio significativo en el tratamiento judicial de los adolescentes y abre un interrogante central: si la reducción de la edad de imputabilidad logrará modificar el fenómeno del delito juvenil o si el desafío seguirá estando, principalmente, en las políticas sociales y de prevención.

 

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