La importancia de responder ante un llamado a donar sangre en la Región

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Los dadores habituales de sangre y las personas que quieran sumarse a esa actitud fueron convocados para acercarse en dos jornadas –las próximas del 23 y 24 de este mes, en vísperas del fin de semana largo- para donar sangre en la campaña que se intensificará en esas fechas.

El anuncio que se traduce en un pedido a la solidaridad fue formulado por el Instituto de Hemoterapia ubicado en 71 entre 26 y 27, que lo fundamentó en el hecho de que “en las últimas dos semanas tuvimos una merma del promedio diario de donantes, por lo que estamos por debajo de lo necesario para cubrir la demanda de transfusiones de sangre”, según se indicó. Las donaciones podrán concretarse en centros regionales y en las colectas externas a realizar en distintos puntos de recepción.

Cabe consignar que desde hace tiempo ha sido constante la prédica del Instituto de Hemoterapia de apelar a la comprensión y solidaridad de los donantes de la Región en el sentido de poder contar con un suficiente stock de hemocomponentes.

Esta situación se puede volver muy crítica, sobre todo en los períodos de fiestas y vacaciones en las que habitualmente se registra una baja de la donación, cuando, en contraste, suele incrementarse la demanda de transfusiones.

Se conoce que los componentes sanguíneos son indispensables para la sobrevida de quienes sufren hemorragias, para concretar trasplantes y atender y múltiples enfermedades. Así también, se explicó que la sangre obtenida en una donación se separa para que cada paciente reciba la que necesita. Debe señalarse que son más de cien los establecimientos sanitarios de toda la Provincia que son abastecidos por el instituto platense de Hemoterapia.

Se ha estimado que en nuestro país bastaría con que se recolecte un poco más de treinta donaciones de 450 mililitros de sangre por cada mil habitantes al año, para que no faltase sangre para usar en ningún hospital. En la actualidad la Argentina cuenta con unos 24 donantes voluntarios de sangre por mil habitantes, considerado un promedio bajo y deficiente.

Como se ha dicho aquí en otras ocasiones, está claro que el único camino posible para corregir la situación es la realización de campañas de concientización permanentes e intensivas que, en primer lugar, notifiquen a la sociedad de este problema que resulta, en general, desconocido.

El ideal es que se instale en la conciencia colectiva, con claridad y profundidad, la importancia de poder contar en forma constante con la sangre necesaria para poder atender todas las emergencias médicas. Una importancia de la cual depende, muchas veces de manera dramática, la vida de los pacientes.

 

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