La paradoja de la hiperconexión: el alza histórica de las ITS en la era de la escasez sexual
Edición Impresa | 24 de Marzo de 2026 | 02:12
Emilia Novo
enovo@eldia.com
Tiempos confusos donde aparentemente la información y las herramientas abundan, traen el alza histórica de enfermedades de transmisión sexual, patologías que no se veían desde hace décadas. Una constante tendencia al individualismo, el no cuidado y la falta de respeto por el otro nos invade. A su vez e irónicamente, nos encontramos porcentualmente en una generación que tiene menos relaciones sexuales en prácticamente toda la historia, sin contar con la baja meteórica de la natalidad ¿Entonces cómo pueden confluir todos estos factores?
Hay un cambio evidente en nuestra forma de relacionarnos con los otros en el huracán digital y convulsionado en el que vivimos. Esto golpea directamente en nuestra vida sexual, especialmente en la población más joven. Hace algunos años parecía que conversar sobre cuidados y responsabilidad a la hora de encontrarnos era una problemática prácticamente dada por sentado; pero los números dicen otra cosa: el alza de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) registra picos históricos en Argentina: en 2023 la tasa de sífilis aumentó 22% y la gonorrea alcanzó su tasa más alta, según datos publicados en los boletines de la dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación ¿La explicación? Se estima que tan solo el 17 por ciento de los jóvenes utiliza siempre preservativo en sus relaciones sexuales y gran parte de la población no ha tenido acceso a ningún tipo de educación sexual.
Por otro lado, hay una decisión activa de las mujeres principalmente por cuestiones de economía el control de su vida reproductiva. Marina Ardans, Jefa de Salud Integral del Hospital Gutierrez de La Plata especializada en toxicología, explica: “Hay un aumento de elección de metodos anticonceptivos para el control de la vida reproductiva y no reproductiva, lo que en términos médicos se le dice AIPEO (Anticoncepción inmediata post evento obstétrico) post parto, cesárea y aborto. Esto también abarca la ligadura tubaria o vasectomía en los varones”
La caída de la natalidad no tiene solo que ver con el individualismo que abunda en nuestros tiempos, es también resultado de un uso más responsable de los anticonceptivos y décadas de difusión de información para el cuidado sexual y reproductivo de la población. Fundamentalmente: la posibilidad de decidir. Aunque aún falta mucho por recorrer, tanto la sanción de la ESI (Ley de Educación Sexual Integral. 26.150) en 2006 como la sanción de la Ley de Intervención Voluntaria del Embarazo. 27.610 en 2020 fueron eventos históricos producto de luchas que duraron décadas. Esta última, a pesar de lo que pueda pensarse, solo regularizó y legalizó abortos clandestinos que sucedían de todas formas en condiciones adversas; nada tiene que ver con la caída de la natalidad.
¿Qué pasa con los varones?
Históricamente se nos ha designado a las mujeres el cuidado hormonal de la anticoncepción. Por esto somos víctimas bastante precoces de pruebas de diferentes pastillas, parches y dispositivos con diversos efectos adversos. Pero esto no parecería tener demasiada importancia a la hora de pensar métodos para la población masculina; por ejemplo, los estudios de pastillas anticonceptivas en hombres han frenado sus pruebas por tener efectos adversos. ¿Cuáles son? Los mismos que sufren las mujeres hace décadas: dolores de cabeza, mareos, aumento de peso, pérdida del deseo sexual. La diferencia entre responsabilidades en materia de salud mental es evidente, donde incluso las investigaciones científicas dan un vuelco en beneficio de la población masculina.
Son los varones quienes en teoría deberían hacerse responsables del primer y más efectivo método anticonceptivo contra ITS y embarazos no deseados: el preservativo. ¿Pero qué sucede al momento de hacer efectivo el cuidado? La mayoría de experiencias de mujeres cuenta que existe una negación muy grande al uso del preservativo en varones que se justifica en la molestia o simplemente en el desinterés. Inés, una joven de 25 años, cuenta que son varios los encuentros donde se generan situaciones incómodas con varones que no entienden la importancia del uso del preservativo. “Me he tenido que ir después de discutir en relaciones ocasionales con varones, temas que ya deberían estar saldados hace décadas” . En una encuesta realizada a 50 personas, la mayoría de las mujeres afirman haber tenido algún problema con varones que no han querido utilizarlo al momento de tener relaciones. Incluso muchas aseguran casos de varones que se sacan en medio del encuentro.
Por otro lado, son muchas las mujeres de esta encuesta que aseguran haber utilizado durante muchos años pastillas anticonceptivas o algún otro método de barrera (SIU, DIU o parche hormonal). La mayoría de las mujeres que respondieron aseguraron haber tenido efectos adversos ante la utilización de estos métodos, como aumento de peso, cefalea, cólicos, cambios de humor e incluso intervenciones quirúrgicas por otras complicaciones.
¿Nos encontramos menos?
Es evidente que existe una desconexión de la población en general; nuestras redes han llevado a que muchas de nuestras actividades presenciales hayan migrado al espacio digital. Las relaciones no son una excepción a esta regla pero para esto debemos pensar en varias aristas.
El éxito personal y el individualismo se convierten en este contexto en moneda corriente, no nos incomodamos, no nos encontramos con el otro. Si todo puede resolverse desde la comodidad de nuestras casas el mundo afuera pierde sustancia. Julían, 32 años, nos cuenta: “Hace años que estoy soltero, este último tiempo me he resignado a encontrarme con gente. Parece como si a nadie le importa nada”
La industria del porno se encuentra fuera de control, la posibilidad de tener acceso en nuestros dispositivos a un placer inmediato limita las ganas de encontrarnos con otros. Las escenas pornográficas nos plantean escenarios irreales que hace que los encuentros resulten insuficientes y vacíos. La difusión de este tipo de material, educa a la población de manera errónea no solo por la ficcionalidad de los escenarios sino por algo fundamental: la falta de cuidados (el no uso de preservativo) y la violencia especialmente hacia las mujeres. Si no tenemos políticas públicas que discutan con este tipo de discursos, seguiremos criando generaciones que creen que este tipo de prácticas son normales.
Crecen las enfermedades de transmisión sexual
Actualmente, las enfermedades de transmisión sexual han crecido de manera exponencial. Especialmente la sífilis ha empezado a estar presente en las consultas de hospitales de nuestra ciudad. En la continuación de la conversación con la ginecologa Marina Ardans, nos comenta que el aumento de esta enfermedad tiene que ver con varios factores pero que el principal recae en que hace más de dos años el Ministerio de Salud de la Nación no entrega preservativos o pastillas anticonceptivas como en gestiones anteriores “Lo que podemos entregar es lo poco que puede sostener la provincia ante la ausencia de nación” explica Ardans. Según su testimonio, esto lleva consigo una creciente muerte neonatal relacionada no solo con la sífilis sino también con el consumo de estupefacientes que preocupa a los profesionales de la salud.
Tras el desmantelamiento del Plan ENIA dispuesto por el Gobierno nacional de La Libertad Avanza (LLA), la distribución de preservativos cayó de 10,4 millones en 2014 a solo 4,8 millones en 2024, según datos del Presupuesto Abierto, esta fue la distribución más baja de los últimos 10 años.
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