El VPH preocupa: baja la vacunación y suben de casos en la Ciudad
Edición Impresa | 5 de Marzo de 2026 | 04:38
Sólo el 54 por ciento de las personas que habitan en la Región Sanitaria XI de la provincia de Buenos Aires -que abarca La Plata, Berisso y Ensenada- están vacunadas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), según datos oficiales del Ministerio de Salud bonaerense. Además, una fuente de la Secretaría de Salud de la Ciudad confirmó a EL DIA: “Tenemos cifras similares”.
La tasa de vacunación de “HPV” -según otra denominación popular-, que en términos óptimos debería superar el 90 por ciento, según especialistas- genera alarma en el espectro sanitario de la Ciudad. A eso, se suma la observación de ginecólogos e infectólogos locales: en los consultorios cada vez hay más casos de verrugas genitales (uno de los síntomas clásicos del virus) e, insistieron los especialistas, mucha desinformación.
En tanto, los números no exhiben un panorama más alentador en términos generales.
Según el documento “Cobertura de Vacunación” del Ministerio de Salud de la Nación, actualizado en septiembre del año pasado, en todo el territorio bonaerense, la tasa de vacunación contra el VPH cae al 46,9 por ciento en mujeres y al 40,1 en hombres y, en el país, 5 de cada 10 personas están inmunizados. Asimismo, que los inoculados sean cada vez menos es una tendencia reincidente durante la última década.
Según datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, entre 2015 y 2024, la cobertura cayó del 87 por ciento al 55 en mujeres y del 71 al 51 en varones.
EN CONSULTORIOS LOCALES
Gabriela Silvani, ginecóloga desde hace más de 20 años con despliegue tanto en el sector público como en el privado en la Región, alertó a EL DIA: “Durante los últimos años, notamos cambios de actitud en la patología”.
Según la especialista, “con la tasa de vacunación contra el VPH al 50 por ciento, notamos la reaparición de los síntomas en el consultorio. Hace 15 años era muy frecuente; hoy, sorprende”, indicó.
“Hoy notamos más casos de verrugas genitales. Esto se relaciones directamente con la baja tasa de vacunación y con la falta de controles ginecológicos”, dijo Silvani y sentenció: “No hay una estadística concreta, pero podría afirmar que desde el 2022 a la actualidad, vemos un caso mensual de cáncer de cuello de útero avanzado”.
Silvia González Ayala, infectóloga local, expresó en diálogo con este diario: “Hoy, en cuanto a la vigilancia de síntomas en consultorios de la Ciudad, ya se nota la diferencia entre las personas vacunadas con las que no”.
En tanto, Silvani reconoció que “en el sector privado se ven más mujeres vacunadas pero no hay mucha conciencia y en el público, el índice baja”, dijo y explicó: “No es una posición ‘antivacuna’ de los pacientes, sino una falta de concientización total”.
El VPH es una enfermedad de transmisión sexual pero “también se puede contagiar por compartir ropa íntima o una toalla. El virus tiene la capacidad de persistir en ropa contaminada”, dijo González Ayala. Los síntomas y las consecuencias afectan tanto a hombres como a mujeres. No hay una forma específica para eliminar el virus que, en ocasiones es asintomático y suele desaparecer por sí solo. Eso si, en caso de que persista, puede provocar distintos consecuencias más graves. No obstante, Gabriela Silvani, contra la creencia popular, puntualizó que tener VPH no es sinónimo inmediato de cáncer de cuello de útero. Es más, “8 de cada 10 mujeres antes de los 30 van a estar en contacto con el virus y no necesariamennte quiere decir que sea cáncer”.
Ante este panorama, ambas especialistas advirtieron que la prevención a través de la vacuna y controles regulares, son los instrumentos sanitarios claves contra el VPH.
ALCANCE Y LA BAJA TASA
La vacuna contra el VPH se incluyó en el calendario nacional el 2011 para las mujeres y en 2017 para los varones. Es una sola dosis y provee una inmunidad contra el virus superior al 95 por ciento. Además, aquellas personas que no fueron alcanzadas por la obligatoriedad, pueden aplicársela habiendo realizado la respectiva consulta médica.
Pero, ¿por qué la tasa es tan baja de acuerdo a lo esperado? “Si bien la vacunación en los adolescentes está incorporada de a principios de este siglo, las familias todavía no tienen incorporada la práctica. Hay que convencer a los jóvenes”, analizó González Ayala y añadió: “Falta educación sanitaria”.
Según la especialista local, la vacunación en las escuelas podría ser una solución: “Como ocurre en otros países, la vacuna debería administrarse en la escuelas. Lo ampara la Ley 24.791 de Vacunación”, manifestó.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE