Las claves para mantenerse activo

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En una etapa de la vida en la que muchas personas reducen su actividad física y sus espacios de encuentro, el baile puede transformarse en una herramienta decisiva para sostener la energía, la motivación y los vínculos. Así lo entiende Guillermina Negro, fundadora del Gimnasio para mayores de 50 años, especialista en gerontología y profesora de Educación Física, quien desde hace años impulsa propuestas donde el movimiento es apenas una parte de un enfoque mucho más amplio.

Para Negro, la clave está en lo grupal. “A mi criterio, las actividades grupales son mucho más motivadoras y hacen que el alumno perdure en el tiempo en un programa de actividad física”, afirma. La frase no es casual: detrás hay una experiencia concreta con personas que, en muchos casos, llegan con dudas, miedos o historias de abandono del ejercicio. El baile, especialmente el latino, funciona como un anzuelo positivo. La música convoca, la coreografía divierte y, casi sin notarlo, el cuerpo empieza a ganar resistencia, coordinación y equilibrio.

Sin embargo, su mirada va más allá del beneficio físico. Negro insiste en que su trabajo apunta a abordar a la persona adulta “desde lo físico, lo psíquico y lo social, como un todo”. En ese marco, el baile deja de ser solo una actividad recreativa para convertirse en un espacio de pertenencia. “En estas edades nos encontramos con muchas personas en situación de soledad”, advierte. Y es allí donde la clase semanal puede marcar una diferencia profunda.

Participar, compartir una coreografía, preparar una fiesta o simplemente reírse de un paso mal dado genera un efecto que trasciende el salón. “Es generarles un cambio de vida, un volver a vivir, como he escuchado de muchos de ellos”, subraya. La expresión no es menor: habla de alumnos que recuperan entusiasmo, que amplían su círculo social y que encuentran un motivo para salir de su casa y proyectar nuevas actividades.

En definitiva, mantenerse activo a través del baile no implica solo cuidar músculos y articulaciones. Significa conectarse con los años que tocan vivir y disfrutarlos “desde un enfoque amplio, completo y más que saludable”, como resume la propia Negro. En esa combinación de música, movimiento y comunidad, el cuerpo se fortalece, pero también lo hacen la autoestima y los lazos humanos, pilares esenciales para una vida plena en la adultez.

 

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