Con rubros cada vez más golpeados, el comercio local sigue sin repuntar
Edición Impresa | 13 de Abril de 2026 | 03:15
El comercio minorista platense no encuentra piso. Mes a mes, las ventas retroceden y los comerciantes de la Ciudad ya no saben cuándo va a revertirse la tendencia. “Es como un cuchillo cayendo y nadie lo quiere agarrar”, graficó Valentín Gilitchensky, referente de la Asociación Comercial de Calle 8 y de la Federación Empresaria de La Plata (FELP), en diálogo con EL DIA.
En tanto, los números que publica la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) respaldan esa percepción: en marzo, las ventas minoristas pyme cayeron un 0,6% interanual a valores constantes y un 0,4% respecto a febrero, acumulando una retracción del 3,6% en lo que va del año.
Abril tuvo además condimentos propios que agravaron el panorama general. El cobro tardío de sueldos, el cierre posterior de los resúmenes de tarjeta y los problemas con el transporte urbano se sumaron para reducir aún más el flujo de clientes. “No hay plata en la calle y cualquier cosa afecta al no vender nada”, sintetizó Gilitchensky. Esa dinámica se reflejó en la encuesta de la CAME: el 42,2% de los comercios consultados reportó un deterioro respecto al mismo mes del año anterior, 1,8 puntos más que en febrero.
LOS SECTORES MÁS GOLPEADOS
El rubro más afectado, según Gilitchensky, fue el textil, moda y calzado. “Tuvieron otra vez una retracción y cada mes que va pasando, cae más la venta”, describió.
El informe de la CAME lo confirmó con datos: el sector textil e indumentaria registró una caída del 0,4% interanual en marzo, mientras que bazar, decoración y textiles del hogar se desplomó un 8,3%. En este último rubro, la cámara señaló que los hogares priorizaron gastos escolares y de subsistencia, postergando la renovación de mobiliario, y que la demanda se concentró en artículos de bajo costo unitario, con el uso de tarjetas de crédito como principal recurso para cerrar transacciones.
La construcción y la ferretería, rubros que a nivel nacional mostraron un leve crecimiento del 2% según la CAME -impulsado por reparaciones hogareñas de fin de verano e impermeabilizaciones de temporada-, tampoco escapan a la preocupación local.
“El metro de construcción está carísimo, la gente no tiene plata para hacer ningún arreglo ni nada”, advirtió el dirigente comercial, y agregó que el dólar quieto tampoco termina de dinamizar ese segmento. En el mismo sentido, apunta que el sector automotor, que venía mostrando cierta recuperación, también comenzó a frenarse.
EL AJUSTE
Según Gilitchensky, el primer recorte de los comerciantes en este escenario de retracción, es el de los gastos superfluos: apagar aires acondicionados, reducir el consumo de luz, evitar cualquier desembolso no imprescindible.
Luego viene la reducción de stock: “Cada vez se compra mucho menos mercadería y se trata de subsistir con la que uno ya tiene”, contó.
Y después, casi inevitablemente, llegan las moras: servicios impagos, proveedores sin cobrar, cheques que no se acreditan. “La cadena de pago de a poco se está cortando”, resume Gilitchensky.
PRESIÓN IMPOSITIVA
En ese contexto, la presión impositiva aparece como uno de los nudos más críticos.
Los impuestos continúan cursando intimaciones a comerciantes que, ante la falta de liquidez, postergan pagos y caen en moratorias que solo patean el problema. “El estado sigue apretando como si no hubiese ningún tipo de problema. La gente no tiene plata y está intentando mantener el local y el puesto de trabajo, pero las tasas de interés por un impuesto no pagado están más altas que las del banco, es usurero”, advirtió Gilitchensky.
En tanto, el 59,1% de los comerciantes encuestados por la CAME considera que el escenario actual no es apto para nuevas inversiones, frente a apenas un 13,1% que lo ve como una oportunidad.
En cuanto a las perspectivas de venta para los próximos meses, el 48% prevé que los niveles se mantendrán, el 39,7% espera una mejora y el 12,4% anticipa un retroceso. En La Plata, entre cierres que ya se concretaron y locales que todavía esperan ver qué pasa, la lectura de Gilitchensky es contundente: “Esto tiene que tener una reactivación, porque si no no va a haber nadie que pueda aguantar”, concluyó.
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