Al parecer, en el último tren a Londres no viajó el oro argentino
| 21 de Abril de 2026 | 10:13
La pregunta sobre dónde está el oro argentino volvió al centro de la escena tras las revelaciones sobre envíos al exterior en 2024 y la falta de información oficial precisa. Lo que se sabe, lo que admite el Gobierno y lo que todavía está bajo investigación configuran un escenario de incertidumbre.
En 2024, el Banco Central confirmó que realizó transferencias de parte de sus reservas en oro al exterior. La explicación oficial fue que se trató de un “rebalanceo” entre cuentas, una práctica habitual para administrar activos y obtener rendimientos financieros sin alterar el volumen total de reservas.
Sin embargo, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que lingotes fueron enviados a Londres, con el argumento de que allí pueden generar rentabilidad o ser utilizados como garantía para conseguir liquidez en dólares.
A partir de esos movimientos comenzaron las dudas. Distintas versiones indican que los envíos se habrían realizado en junio y julio de 2024, incluso mediante vuelos comerciales desde Ezeiza.
El punto central es que no hay una confirmación pública clara sobre el destino exacto. Algunas fuentes señalan que el oro habría sido depositado en cuentas vinculadas al Banco de Pagos Internacionales o en bóvedas en Londres, uno de los principales centros financieros del mundo.
La falta de precisiones abrió un conflicto judicial. En diciembre de 2025, la Justicia ordenó al Banco Central que informe qué ocurrió con esos lingotes, al considerar que la negativa a brindar datos vulnera el derecho de acceso a la información pública.
Hasta hoy, el propio organismo ha evitado detallar el destino alegando razones de seguridad financiera, lo que alimenta el misterio. Incluso organismos de control y el Congreso han señalado que no pueden determinar con certeza dónde están físicamente las reservas enviadas.
En paralelo, surgieron versiones sobre la magnitud del traslado. Una de ellas es Suiza, históricamente vinculada al resguardo de activos por su estabilidad y su sistema bancario. Allí operan algunas de las refinerías y depósitos más importantes del mundo, lo que la convierte en un destino frecuente para lingotes.
Otra alternativa es Nueva York, donde la Reserva Federal de Nueva York cuenta con una de las bóvedas más grandes del planeta. Varios países mantienen allí parte de sus reservas, tanto por seguridad como por facilidad operativa dentro del sistema financiero internacional.
A estas posibilidades se suma el rol del Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, que actúa como intermediario para operaciones entre bancos centrales y también ofrece servicios de custodia y swap de oro.
La causa por el Cupón PBI que se tramita en la Corte de Apelaciones de Londres sumó este elemento clave al debate. Ese tribunal viene analizando posibles embargos sobre activos argentinos en el exterior, en el marco de reclamos de acreedores, lo que puso bajo la lupa la localización de reservas estratégicas como el oro.
En ese contexto, fuentes vinculadas al caso señalan que, justamente por el riesgo de medidas judiciales, resultaría poco probable que una parte significativa del oro permanezca en Londres. La posibilidad de que esos activos queden alcanzados por decisiones judiciales en esa jurisdicción es uno de los factores que alimenta la hipótesis de que los lingotes podrían haber sido trasladados o distribuidos en otras plazas financieras más seguras desde el punto de vista legal.
Así, el estado de situación es claro en un punto y difuso en otro. Está confirmado que parte del oro salió del país en 2024 y que una porción fue enviada a plazas financieras como Londres. Pero no hay información pública detallada, verificable y completa sobre su ubicación exacta, su uso financiero ni las condiciones de custodia.
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