Menos clases, jubiladas casi a pie y comercios con horario alterado
Edición Impresa | 30 de Abril de 2026 | 04:21
Desde hace tres semanas, la misma postal se repite cada mañana en La Plata: paradas repletas, colectivos que pasan con demora y pasajeros obligados a reorganizar su rutina en medio del conflicto entre las empresas de transporte, el Gobierno nacional y la Provincia. Con menos frecuencias como forma de protesta, los usuarios tuvieron que buscar opciones para poder cumplir con sus actividades diarias.
Para muchos vecinos, la jornada se volvió una verdadera odisea: algunos salen antes de sus casas, otros combinan largas caminatas o aplicaciones de viajes, y no faltan quienes llegan tarde o directamente no pueden asistir.
En ese contexto, el referente de la Asociación Comercial de Calle 8 y la Federación Empresaria de La Plata (FELP), Valentín Gilitchensky, advirtió sobre el impacto en la actividad cotidiana. Señaló que “los empleados tienen que salir antes o llegan tarde, pero lo contemplamos”.
Asimismo, sostuvo que la situación también impacta en el comercio local: “La gente que puede evitar el colectivo lo evita porque aumentó un montón y si tiene que venir a comprar y tomar un micro, lo piensa dos veces”.
Para el caso, en un comercio de 3 y 50, la dueña colocó un cartel dirigido a los clientes en el que pide comprensión por la situación: “Por la reducción de micros, sepan entender las demoras de apertura y cierre del local”, dice el mensaje, en alusión a los inconvenientes para trasladarse.
En la “Biblioteca Popular Dr. Nicolás Avellaneda” del Club Circunvalación, en Villa Elvira, funciona un grupo de la Tercera Edad donde personas mayores participan de talleres literarios, coro y teatro. La bibliotecaria y coordinadora Laura Giambarella contó cómo la reducción del servicio de micros impacta en las actividades.
Al respecto, contó que tiene alumnas de entre 70 y 80 años que cobran la jubilación mínima y viven en barrio Aeropuerto, por lo que se trasladan en colectivo: “Pasan cada hora y ellas se quedan esperando. Esta semana llegaron tarde. Me decían ‘disculpá, estuvimos esperando, pasó uno y no nos paró’”. También relató casos de personas que dejaron de asistir: “Tengo gente de Sicardi que directamente dejó de venir”.
En el barrio La Hermosura (Villa Elvira), los vecinos advierten que la situación complica la rutina diaria. “Los chicos llegan 40 minutos más tarde al colegio, pierden muchos minutos de clases”, contó Norma, mamá de un estudiante de la escuela Nº 20. También señaló que “muchos vecinos se van caminando, se toman un auto de aplicación o le piden a un vecino que los lleve”.
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