A pesar del ajuste fiscal, Milei se endeudó más que Kicillof
Edición Impresa | 10 de Mayo de 2026 | 03:27
Instituto de Economía Aplicada
Universidad del Este
El Gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su identidad política sobre un concepto: disciplina fiscal. Sin embargo, los números oficiales de la Secretaría de Finanzas cuentan una historia diferente.
Desde que Milei asumió en diciembre de 2023 hasta el cierre de 2025, la deuda bruta de la Administración Central creció un 22,8 por ciento en dólares.
En ese mismo período, la Provincia de Buenos Aires —gobernada por Axel Kicillof, blanco predilecto de las críticas oficialistas— incrementó su deuda apenas un 9,4 por ciento.
Dicho en números concretos: la deuda nacional pasó de USD 370.673 millones a USD 455.067 millones. La bonaerense, de USD 11.262 millones a USD 12.317 millones. El primero agregó USD 84.394 millones. El segundo, USD 1.055 millones. La retórica del orden fiscal, al confrontarse con los datos, deja un tendal.
Una segunda forma de medir el endeudamiento es relacionarlo con el tamaño de la economía de cada jurisdicción. El ratio deuda/PBI —o deuda/PBG en el caso provincial— permite evaluar cuán sostenible es la posición fiscal de cada gobierno con independencia de la escala. Aquí también la Nación muestra el mayor deterioro. La deuda nacional pasó de representar el 57 por ciento del PBI en 2023 al 66,8 por ciento al cierre de 2025: una suba de 9,8 puntos porcentuales en dos años. La deuda de la Provincia de Buenos Aires, en cambio, pasó del 4,9 por ciento al 5,3 por ciento de su Producto Bruto Geográfico: apenas 0,4 puntos porcentuales de deterioro.
Mas allá de esto, no todo indica una situación más sustentable para la Provincia. Un análisis de la composición por moneda de la deuda al cierre de 2025 revela una vulnerabilidad estructural bonaerense que merece atención. La Provincia tiene el 78,6 por ciento de su deuda en moneda extranjera, frente al 57,8 por ciento de la Nación. Eso significa que cada salto del tipo de cambio golpea con más fuerza las cuentas bonaerenses que las nacionales.
Una situación clave
En un país donde la devaluación es siempre una amenaza, esta exposición no es un dato menor: implica que la PBA debe administrar una deuda estructuralmente más sensible a la volatilidad cambiaria.
Por último, un cuarto ángulo para evaluar la salud fiscal de cada gobierno es el peso de los intereses de la deuda sobre los recursos totales del Estado. Esta métrica refleja qué porción de los ingresos se consume en el pago del costo financiero del endeudamiento acumulado. Aquí se observa una dinámica inversa a la del stock: la Nación mejoró esta métrica —bajó 2,44 puntos porcentuales— mientras que la Provincia la empeoró levemente, subiendo 0,80 puntos. El nivel absoluto sigue siendo muy inferior en la PBA (3,50 por ciento versus 7,60 por ciento), pero la dirección es desfavorable para el distrito bonaerense.
La Provincia tiene el 78,6 por ciento de su deuda en moneda extranjera
Para entender la situación fiscal bonaerense en su totalidad, es imprescindible incorporar una deuda del Gobierno Nacional que no figura en los registros oficiales, nos referimos al recorte de ingresos comprometidos con las jurisdicciones subnacionales.
El reclamo de la provincia
El Gobierno de Kicillof reclama una deuda de Nación con la Provincia que estima en $16,7 billones, la cual resume todos los incumplimientos por parte del Gobierno de Milei, desde su asunción, con la jurisdicción provincial. En este aspecto, $4,1 billones son deudas directas con el Gobierno de la PBA, $9,2 billones son saldos en obras publicas comprometidos, y $3,4 billones son deudas por discontinuidad de programas.
En este sentido, vale hacer una mención especial sobre las transferencias no automáticas. Para el caso de la Provincia de Buenos Aires estos fondos históricamente permitieron atenuar los efectos negativos de una distribución de la coparticipación que es adversa para los bonaerenses, dado que reciben por este concepto sumas sustancialmente menores a las que aportan.
En definitiva, la comparativa entre la administración de la deuda bajo el Gobierno de Milei y Kicillof, cada uno en su jurisdicción, desmitifica el relato que presenta a la Nación como paradigma del orden fiscal y a la Provincia como emblema del despilfarro.
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