La muerte de Ángel, bajo una nueva lupa judicial

Un reciente informe incorporado a la causa sostiene que el nene de 4 años murió por una infección pulmonar severa

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A más de un mes de la muerte de Ángel López, el nene de 4 años cuyo caso conmocionó a Comodoro Rivadavia y al país entero, la investigación judicial acaba de dar un giro inesperado que podría modificar el rumbo de una causa que, hasta ahora, parecía encaminarse hacia una hipótesis clara: que había sido asesinado a golpes.

La incorporación de nuevos estudios médicos abrió un escenario distinto y mucho más complejo. Según trascendió en las últimas horas, un informe histopatológico concluyó que el pequeño presentaba una neumonía severa que habría desencadenado una falla cerebral por falta de oxígeno, un dato que contradice, al menos parcialmente, la línea que sostenía que el niño había muerto como consecuencia de una brutal agresión física.

El nuevo elemento irrumpió en un expediente que tiene detenidos e imputados a su madre y a su padrastro, ambos acusados de homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. Ella permanece alojada en un instituto penitenciario de Trelew, mientras que él continúa detenido en una alcaidía policial de Comodoro Rivadavia.

Hasta ahora, la acusación se apoyaba en una autopsia contundente. El informe forense había detectado más de 20 focos de hemorragia interna en el cráneo, múltiples hematomas en el cuero cabelludo, una hemorragia subaracnoidea y un severo edema cerebral. Para los especialistas que intervinieron inicialmente, ese cuadro era compatible con una agresión violenta e incluso con el denominado “síndrome del sacudón”, un mecanismo de maltrato extremo que suele dejar daños neurológicos irreversibles.

A eso se sumaban los primeros reportes médicos del hospital al que Ángel llegó el 5 de abril en paro cardiorrespiratorio.

Sin embargo, el reciente estudio histopatológico introdujo una nueva hipótesis: que Ángel padecía una neumonía severa que habría provocado una falla cerebral por falta de oxígeno, poniendo en duda que la muerte haya sido exclusivamente producto de una agresión física.

Lejos de cerrar el expediente, el informe abrió una fuerte discusión judicial. Desde la Fiscalía aclararon que, por ahora, “nada cambia” y que los imputados siguen siendo considerados responsables del fallecimiento. Con pericias enfrentadas y versiones opuestas, la Justicia deberá determinar ahora qué ocurrió realmente en las últimas horas del niño.

 

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