“Superzapatillas”: la clave para bajar las dos horas en el maratón
Edición Impresa | 10 de Mayo de 2026 | 03:35
Durante décadas, bajar las dos horas en un maratón fue considerado un límite casi inalcanzable para el cuerpo humano. Sin embargo, ese muro terminó de caer en Londres, cuando el keniano Sebastian Sawe cruzó la meta con un tiempo de 1:59:30 y estableció un nuevo récord mundial.
La escena dejó una imagen simbólica: apenas terminó la carrera, Sawe levantó una de sus zapatillas Adidas con la inscripción “1:59:30” y “WR” escrita sobre la suela. Detrás de ese gesto había mucho más que un triunfo deportivo. Era la confirmación de una revolución tecnológica que lleva años transformando el atletismo.
El papel decisivo de las Pro Evo 3
Sawe, al igual que Yomif Kejelcha y Tigst Assefa, corrió con las nuevas Adidas Pro Evo 3, una zapatilla que la marca alemana presentó como la más liviana y eficiente de su historia.
Según datos de Adidas, el modelo mejora en un 1,6% la economía de carrera respecto de la versión anterior, un margen enorme en pruebas de resistencia donde los récords suelen romperse por segundos. El rediseño permitió además reducir el peso a menos de 100 gramos, algo inédito para una zapatilla de competición de ese nivel. Los ingenieros trabajaron durante tres años en el desarrollo del producto, fabricando más de una docena de prototipos y realizando pruebas con corredores de elite en distintos campamentos y laboratorios.
La ciencia detrás de las “superzapatillas”
La clave del fenómeno está en la combinación entre espumas ultrablandas y estructuras de carbono capaces de devolver energía al corredor.
Las Pro Evo 3 reemplazaron las tradicionales barras rígidas por un borde de carbono alrededor del perímetro de la zapatilla, lo que permitió maximizar la cantidad de espuma debajo del pie y aumentar la compresión durante cada zancada.
Especialistas en biomecánica explicaron que el objetivo actual ya no es fabricar zapatillas más altas —World Athletics limita el grosor de la suela a 40 milímetros— sino crear el “resorte” más eficiente posible dentro del reglamento.
El resultado es una zapatilla capaz de almacenar más energía y devolver una mayor proporción al atleta en cada apoyo.
De Nike a Adidas: la guerra tecnológica
La carrera tecnológica entre las marcas comenzó a acelerarse en 2019, cuando el keniano Eliud Kipchoge corrió en 1:59:35 durante el desafío INEOS organizado por Nike. Aquella prueba, sin embargo, no fue homologada oficialmente por sus condiciones especiales.
Seis años después, Adidas logró lo que parecía imposible: producir la primera zapatilla capaz de romper legalmente la barrera de las dos horas en una maratón oficial.
La marca alemana consiguió además un dominio total en Londres. Sawe ganó con récord mundial, Kejelcha terminó segundo también por debajo de las dos horas y Tigst Assefa rompió el récord femenino con 2:15:41. Los tres utilizaron las Pro Evo 3.
El debate que divide al atletismo
El avance de las “superzapatillas” abrió un fuerte debate dentro del deporte. Para algunos especialistas, representan una evolución tecnológica comparable a la mejora de las pistas, la nutrición o los métodos de entrenamiento. Otros creen que alteran demasiado el rendimiento y generan ventajas artificiales.
También aparecen cuestionamientos vinculados a la sustentabilidad y al costo: las Pro Evo 3 cuestan alrededor de 500 dólares y, según reconoció la propia Adidas, tienen una vida útil muy corta, pensada prácticamente para uno o dos maratones.
Pese a las discusiones, el consenso es claro: el maratón entró definitivamente en una nueva era. Y las zapatillas pasaron de ser un complemento del atleta a convertirse en una pieza central de los récords históricos.
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