“Obsesión”: cuidado con lo que deseás
Edición Impresa | 14 de Mayo de 2026 | 04:00
Hay películas que llegan precedidas por un zumbido sordo, casi inaudible, que circula entre los que siguen de cerca al género fantástico. Y hay películas que llegan precedidas por una especie de estruendo. “Obsession”, que se estrena hoy en La Plata, es de las segundas: viene de quemar las salas del TIFF —el festival de Toronto, termómetro obligado de lo que va a importar en cine— y acumula un 97% en Rotten Tomatoes antes siquiera de haber abierto de manera masiva.
La trama parte de una premisa tan vieja como la humanidad y tan actual como el scroll de cualquier red social: Bear, un empleado de una disquería interpretado por Michael Johnston, usa un objeto misterioso llamado “One Wish Willow” para hacer que su crush Nikki, a cargo de Inde Navarrette, lo ame más que a nada en el mundo. El deseo se cumple. Ese es el problema. El afecto de Nikki se pudre rápidamente en algo violento, posesivo y completamente torcido, y lo que empieza como una fantasía romántica se convierte en una pesadilla sobre el control, el deseo y la lógica del acoso llevada a sus consecuencias más extremas. La revista Sight and Sound describió el resultado como un terror que juega con “las ideas retorcidas del manosfera”, esa cultura online que romantiza la dominación y el sometimiento de la mujer. Que una película de terror de 2026 ponga eso en el centro de su maquinaria de suspenso dice mucho sobre el momento que estamos viviendo.
Pero para entender “Obsession” hay que entender quién la hizo, y la historia de Curry Barker es, en sí misma, tan rara como cualquier argumento de terror. Hace apenas unos años, Barker era conocido como la mitad del dúo de comedia online “That’s a Bad Idea”, haciendo sketches y cortometrajes junto a su colaborador Cooper Tomlinson. De ahí pasó al corto de terror viral “The Chair”, y después a “Milk & Serial”, un largometraje de found footage rodado con alrededor de 800 dólares y publicado gratis en YouTube, donde se convirtió en la clase de tarjeta de presentación microbudget con la que los cineastas sueñan.
Variety lo retrató como una historia de éxito improbable; The Hollywood Reporter lo señaló como parte de una nueva línea de creadores que llegan al cine desde las plataformas digitales. El camino de la comedia online al terror de autor no es tan extraño como suena: ambos géneros viven y mueren por el timing, la misdirection y el momento exacto en que se revela la cosa terrible que estaba en la habitación todo el tiempo.
Lo que hace a Barker particularmente interesante para la nueva escena del género es su sensibilidad. Sus películas están interesadas en personas que se comportan mal bajo presión, no de manera grandilocuente, sino como si tu peor impulso emocional recibiera de repente un arma, una cámara, o un atajo sobrenatural. El monstruo en su cine no está separado del malestar social: lo exagera, lo empuja hasta el límite. Un crush se vuelve coerción. Una broma se vuelve crueldad. Una mala decisión se convierte en un reguero de víctimas. Es terror que duele porque reconocés de dónde viene.
La industria yanqui lo vio y reaccionó rápido. Barker ya está vinculado a “Anything But Ghosts”, un proyecto respaldado por Blumhouse que cuenta con Aaron Paul, Bryce Dallas Howard y Violet McGraw en el elenco. Y, como si eso fuera poco, según reportes de abril pasado, está en conversaciones para escribir y dirigir una nueva versión de “La masacre de Texas” para A24. Pasar de un largometraje de 800 dólares en YouTube a la mesa familiar de Leatherface bajo el sello de A24 en menos de dos años es una aceleración que hace que el plan de carrera de cualquier otro cineasta joven parezca un trámite municipal.
La película de Curry Barker juega con el concepto de manosfera
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