La Región frente al trabajo infantil y la esclavitud laboral
Edición Impresa | 17 de Mayo de 2026 | 02:22
El impactante operativo judicial y policial realizado en las últimas horas en un establecimiento frutihortícola ubicado en la periferia de La Plata, permitió no sólo detectar y rescatar a más de 100 personas –entre ellas menores de edad- sometidas a explotación laboral y a denigrantes condiciones de vida, sino que dejó a la vista la persistencia de casos que remiten a épocas de la esclavitud.
Según trascendió de fuentes vinculadas a la causa, en el lugar fueron detectadas personas distribuidas en al menos cuatro complejos habitacionales precarios, utilizados como alojamiento para trabajadores y sus familias.
Las condiciones de habitabilidad, según los primeros informes, eran “extremadamente deficientes”, con hacinamiento, falta de infraestructura básica y un entorno considerado incompatible con condiciones de vida dignas.
Pero tal como se dijo en este diario, eso no fue lo único que generó preocupación. Durante la inspección, los investigadores hallaron a una menor de edad con discapacidad motriz, usuaria de silla de ruedas, residiendo dentro de una de las viviendas del predio. A su vez, en otra finca, encontraron a un hombre adulto con aparentes discapacidades que, de acuerdo a fuentes del caso, permanecía dentro de una casa cerrada desde el exterior con cadena y candado, una situación que motivó una inmediata intervención de organismos especializados.
Ante ese cuadro, se dio participación al servicio local de Niñez y Adolescencia, además del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, que comenzó a asistir a quienes se encontraban en situación de vulnerabilidad. A su vez, la causa quedó caratulada como “Trata de personas – Trabajo infantil” y es instruida por la UFI N°15 de La Plata.
Los muchos antecedentes existentes en la Región destacan que los periódicos operativos de inspecciones realizados por organismos laborales vinieron rebelando que se utiliza mano de obra infantil en empresas fabriles de diversas ramas de producción y en las explotaciones rurales.
Esos chicos y jóvenes suelen no estar escolarizados y muchos de ellos son apartados de sus familias, para reducirlos a servidumbre a cambio de ofrecerles alimentación, ya sea por parte de particulares o de falsas instituciones u hogares de supuesta contención de menores que, aprovechándose del completo desamparo de esos niños, terminan sometiéndolos a cumplir con trabajos forzados.
Se está sin dudas en todos estos casos –ya sea que correspondan a personas adultas o a menores de edad- ante fenómenos propios de épocas que parecían superadas, pero que, sin embargo, mantienen insólita vigencia.
Los derechos humanos de todas esas personas deben ser respetados en forma absoluta y, por ello, se los debe rescatar del virtual estado de esclavitud al que personas inescrupulosas los reducen. Es de esperar que la Justicia esclarezca la situación y aplique a los responsables las sanciones penales y civiles que correspondan.
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