La Plata despide a Atilio Molinari, el vecino que encontró la receta para ser feliz

A los 97 años dejó este mundo Atilio Molinari, un singular vecino de La Plata que supo cómo cultivar la felicidad propia y la de los suyos. Fanático del Pincha, se dio algunos gustos como festejar el campeonato del mundo de 1968 y hasta llegó a “codearse” con algunas celebridades del club a lo largo de las décadas. Además, fue una reconocida y apasionada figura del campamentismo, una actividad que le valió reconocimientos y sobre todo le retribuyó en enseñanzas para no atarse a la vida y disfrutarla en toda su plenitud. 

Se puede decir que Atilio se fue sin deudas pendientes. Hizo todo lo que lo hizo feliz de una forma sociable y sana, lo que habla de su calidez humana. "El tío Atilio fue un Pincha a muerte. Vivió feliz, rodeado de familia, fiestas y vacaciones en campamento", lo recordó su sobrina Marta este sábado en diálogo con EL DIA. 

Su mayor orgullo fue su familia, forjada al lado de Elba, la mujer que conoció en la adolescencia y con quien tuvo dos hijos, Horacio y Nora, y cuatro nietos, todos hinchas de Estudiantes. "Tuvimos un matrimonio excelente. Recorrimos el país en moto, y nos gustaba ir de campamento los veranos. Una vez ganamos un concurso de baile. Sufrí muchísimo con su muerte", expresó Atilio varios años atrás en una nota que brindó a este medio luego de sufrir la partida de Elba. 

"Es un tipo que la vivió todas", dijo Marta. En ese sentido, contó que los acontecimientos más celebrados y que lo marcaron a fuego siempre tuvieron que ver con Estudiantes, como fue la conquista intercontinental de 1968, aquella que lograra el equipo comandado técnicamente por Osvaldo Zubeldía.  

La relación con el Pincha, sin embargo, trascendió el fútbol. "A él lo que más le gustaba era ir a la cancha y sobre todo al Country de City Bell. Allá festejaba sus cumpleaños y hacía asado para toda la familia y amigos. Su hermano, Horacio, fue cocinero en el predio Bell y seguramente logró conocer a varios jugadores", comentó. "Con Estudiantes vivió todo desde la primera fila", expresó. 

Campamentista de toda la vida 

 "Te hablo de hace 60 años atrás. Yo tenía 15 años cuando él ya nos llevaba a todos los primos al camping del ACA en San Clemente del Tuyú. Esos quince días acompañados por el tío Atilio eran nuestras mejoras vacaciones más allá de que teníamos la posibilidad de ir a Mar del Plata y otros lugares", recordó la sobrina. 

La actividad campamentista de Atilio se extendió durante décadas. Su amplia experiencia le valió múltiples e inesperados reconocimientos a un punto de convertirse en un querido personaje del ambiente. Tenía la virtud de transmitir su alegría y felicidad a las demás personas.  

"Él logró obtener su parcela en San Clemente y con le paso del tiempo se hizo querer por todos allí. Hoy en día un quincho del ACA lleva su nombre. También le hicieron un mural. Y hace tres años lo pasearon en vehículo por toda la localidad y todo el mundo de acercó a saludarlo", mencionó.

Un querido vecino 

En los años 90, como consecuencia de los despidos en la refinería de YPF, Atilio se aventuró en su casa, en 532 entre 6 y 7, un taller de chapa y pintura de autos. Desde su rutina de tallerista socializó con todos los vecinos y fue quien fabricó los primeros juegos para niños sobre la rambla de la Avenida 32. "Un día se le ocurrió agarrar elementos que tenía en el taller e hizo los juegos para los chicos que iban al parque como hamacas, tobogán y una calesita", resaltó Marta.  

De más grande se dedicó además a realizar actividades para jubilados e incluso llegó a organizar viajes a distintos destinos para adultos mayores. La sobrina también remarcó que tiempo después la Municipalidad de La Plata realizó en la rambla de Avenida 32 una actividad en homenaje a Atilio por haber fabricado y emplazado los primeros juegos del parque. 

Atilio Molinari no fue famoso, tampoco cosechó títulos rimbombantes en la academia. Sin embargo una vida social sana, sencilla y encarada con alegría y dedicada a ser feliz lo llevó a dejar una importante huella en la Ciudad y a trascender como un ejemplo de convivencia para los platenses. 

Atilio Molinari

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