¿Lo miro o lo salteo?

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Las ovejas detectives

Adorables investigadoras

★★★★

Disponible en: cines

duración: 109 minutos

género: comedia / misterio

Las películas de animales que hablan no tienen, en general, la mejor reputación. Sí, está “Babe”, pero “Babe” es la excepción. La mayoría son bastante malas, ya sea por los efectos inquietantes, la narración descuidada o alguna combinación aterradora de ambas cosas.

El público se ha ganado el derecho a mostrarse escéptico cuando aparece algo como “Las ovejas detectives”, y todos los involucrados también lo estaban: el estelar elenco que cuenta a Hugh Jackman, Emma Thompson y Nicholas Braun, así como las voces de Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Regina Hall y Patrick Stewart (en la versión en inglés), narra la historia de ovejas parlantes que quieren resolver la muerte de su amable pastor, que solía leerle novelas de misterio. ¿Eh? Encima el guionista es el de “Chernobyl” y el director es el de “Minions”.

Pero la película funciona muy bien. Y no solo es una película tierna y algo disparatada, también es una propusta inteligente, conmovedora y filosófica. Y para toda la familia.

 

Sueños de Oslo

Amar en el siglo XXI

★★★ 1/2

Disponible en: cines

duración: 110 minutos

género: drama / romance

Johanne tiene 17 años y se enamora de su profesora. Así de simple, así de complicado. El noruego Dag Johan Haugerud cierra con “Dreams” su trilogía sobre el romance contemporáneo, que arrancó con “Sex” y “Love”, y lo hace con la película más accesible y emocionalmente potente de las tres.

La joven protagonista procesa el desborde interno de la única manera que encuentra: escribiendo. Lo que emerge es una especie de novela lírica donde verdad y fantasía se mezclan sin que nadie —ni ella misma— pueda separar del todo una de la otra. Haugerud maneja el tema con una delicadeza que no cae en la condescendencia ni en el sensacionalismo: la confusión de Johanne no es patológica, es simplemente el primer amor, ese estado donde el mundo se vuelve niebla hormonal y al mismo tiempo nunca te viste tan clara.

La fotografía en pasteles helados refuerza esa melancolía generacional que recuerda, con justicia, a “La peor persona del mundo”. Ella Øverbye sostiene todo el peso con una actuación de equilibrio asombroso.

Una película que trata con inteligencia y ternura lo más difícil: el momento en que alguien aprende la forma exacta de un corazón roto.

 

Widow’s Bay

Entre el terror y la risa

★★★★

Disponible en: Apple TV+

duración: 10 episodios

género: terror / comedia

El alcalde de una islita de Nueva Inglaterra quiere convertirla en la próxima Martha’s Vineyard. El problema: la isla está llena de leyendas de canibalismo, brujas marinas, niebla venenosa y asesinos disfrazados de payasos. El problema mayor: las leyendas resultan ser bastante ciertas.

Creada por Katie Dippold y dirigida en sus primeros cinco episodios por Hiro Murai, “Widow’s Bay” es una de esas series que resisten cualquier etiqueta. ¿Terror? Sí, con todos los clásicos del género bien administrados: luces parpadeantes, saltos de susto, gore medido, pacientes en coma que se vuelven zombies. ¿Comedia? También, y con momentos de risa genuina. ¿Drama de pueblo chico con personajes de carne y hueso? Eso también.

Matthew Rhys hace el trabajo de su vida pivoteando entre el horror, la comedia y la emoción con una fluidez impresionante. Kate O’Flynn como su asistente Patricia —mezcla de cara de palo y aura al borde del abismo— es puro hallazgo de casting.

La mejor definición posible: “Mare of Easttown” más “Schitt’s Creek”, pero con algo extra que la hace singular. Como dice la crítica: el agua está infestada de brujas marinas, pero el lugar vale la visita.

 

El Señor de las Moscas

Sálvese quien pueda

★★★★

Disponible en: Netflix

duración: 4 episodios

género: distopía

“El señor de las moscas”, la novela de William Golding de 1954. tuvo dos adaptaciones cinematográficas. Ahora llega la primera para televisión, y vale la pena: cuatro episodios escritos por Jack Thorne —el mismo de “Adolescence”— y dirigidos por Marc Munden, filmados mayormente en la selva de Malasia con un elenco de chicos jóvenes que cargan todo el peso sin titubear.

La historia es la de siempre: un grupo de colegiales británicos sobrevive un accidente aéreo en una isla desierta y, sin adultos, la civilización se desmorona lentamente. Thorne es casi quirúrgicamente fiel al texto original, y eso es una virtud. La serie arranca como “Lost” —primer plano de un sobreviviente abriéndose paso en la selva— y desde ahí la tensión no afloja.

La comparación con “Adolescence” es inevitable y justa: ambas son dramas de Netflix/BBC en cuatro episodios, con actores jóvenes extraordinarios, que exploran cómo la violencia emerge en la masculinidad juvenil. La diferencia es que acá no hay redes sociales que corrompan: es la ausencia de todo lo social lo que desata la barbarie. Más fácil de ver que “Adolescence”, pero igual de perturbadora: una miniserie que agarra el corazón y no lo suelta.

 

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