El peor virus es divorciarse de la realidad

Irene Bianchi

¡Estoy indignada, chicas!

¿Y esta vez por qué, Marce?

¡Diputados y senadores decidieron auto-aumentarse los sueldos otra vez!

¿Quién pudiera?

¡No tienen vergüenza! Laburan cada muerte de obispo, se pelean como barrabravas, tienen un montón de privilegios, apoliyan y roncan en sus bancas, y ganan millones! Desfachatados. Impresentables.

La culpa es nuestra, por no leer la letra chica cuando entramos al cuarto oscuro.

¡Cada año más oscuro se pone ese cuarto! Un pozo ciego.

¡Dan ganas de imitar “La Toma de la Bastilla”!

Yo la pastilla la tomo todos los días, sin falta.

¡No, sorda! Tomaste la pastilla pero no te pusiste el audífono. Hablo de la Revolución Francesa. Seré curiosa, ¿vos aprobaste historia?

Me la llevé previa, a repetición.

Te desasno. La Bastilla era una fortaleza medieval propiedad de la monarquía francesa, que fue tomada el 14 de julio de 1789 por la población empobrecida de París.

¿Y acá el equivalente sería “La Rosada”?

Ponéle. Y Olivos. Y el Congreso.

No se preocupen, amigas. Acá todo se cae solo, por su propio peso. Los argentinos somos expertos en auto-sabotearnos, siempre estancadísimos, pa’triqui, como perro que se muerde la cola. Salir del pozo es otra materia que nos llevamos siempre previa.

Éramos pocos y parió la abuela. Ahora hay que bancarse la ciclogénesis.

¿Y eso, con qué se come?

No se come. Es un fenómeno meteorológico que arrasa con todo. Chaparrones, lluvias torrenciales, granizo, rayos y centellas, ráfagas de vientos huracanados, ciclones, tsunamis, alerta amarilla, alerta naranja, chapas que se vuelan, árboles y postes que se caen y aplastan autos y gente, cortes de luz. No deja títere con cabeza la maldita ciclogénesis.

El cabrón de Feinmann no les cree a los “mentirólogos argentinos”. Dice que nunca la pegan con el pronóstico. La pifian tupido.

Igual que los políticos. Pronostican cosas buenas que nunca suceden. El Toto Caputo dijo que los próximos 18 meses serán “los mejores” en décadas.

El tema es cómo sobrevivir en el mientras tanto, ¿no? Dieciocho meses son un año y medio. No es moco de pavo. Hay que parar la olla.

“Parole, parole, parole”, como cantaba Mina. Sarasa para la gilada.

Creo que cuando los políticos llegan al poder, automáticamente contraen un virus que los desconecta de la realidad. Se encierran en burbujas de luxe y no ven más allá de sus narices.

Ahora que decís virus, ¿se enteraron del crucero “MV Hondius” varado frente a Cabo Verde, invadido por la cepa “Andes” del hantavirus?

¡Sí! ¡Me da escalofríos pensar que tengamos que volver a encerrarnos otra vez! Yo ya tiré todos los barbijos.

El lado bueno es que acabo de renunciar a mi postergado sueño de hacer un crucero. A veces los bolsillos flacos juegan a favor.

Habló la fanática del “vaso medio lleno”. Peor es nada. ¡Chin, chin!

AFTER OFFICE

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE