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La serie está abierta. El 0-0 entre Estudiantes y Flamengo demostró que son dos equipos que se conocen y se respetan. Y que fue la tercera vez que el campeón de América viene a La Plata y no puede ganar. El Pincha, con sus bajas y con jugadores que todavía no están en su mejor nivel, jugó un partido con mucha actitud y dejó abierto el resultado para la revancha de la semana entrante en el estadio Maracaná.
El equipo de Alexander Medina, con sus armas, hizo lo que pudo y de haber tenido un poco de fortuna lograba el triunfo. Aunque con pocas llegadas de peligro, estuvo más cerca del gol que su rival que casi no inquietó a Muslera. Mejor dicho no le generó nada.
El primer tiempo fue tan disputado como se esperaba. Flamengo manejó mejor la pelota con muchos toques y casi siempre precisos. Intentó sorprender por las bandas pero nunca se decidió a pisar el acelerador y tomar el protagonismo. Es verdad que no lo hizo, en parte, porque Estudiantes no lo dejó en ningún momento.
El Pincha jugó con el corazón en la mano. No le quedaba otra si quería estar en partido hasta el final. Debía correr y encimar. Incomodar al rival. No podía darle un metro de relajación porque el castigo prometía ser peor. Será por eso que de tanto pensar en no ser atacado se olvidó de manejar la pelota, una de las mejores cosas que sabe hacer.
No pudo en esos primeros 45 minutos generar jugadas colectivas de transiciones cortas o largas, de tenencia y de su ADN de atacar por afuera. Fue pura pelea lo suyo. Buscó el remate desde afuera del área, una segunda pelota adentro del área o algún cabezazo de pelota parada. Esas fue la fórmula del Pincha para buscar sorprender a Agustín Rossi, que se esforzó a los 5 minutos con un tiro desde afuera de Baltasar Rodríguez que casi da rebote y las veces que lo buscaron de larga distancia o con cabezazos siempre a sus manos: una vez Carrillo o la otra Funes Mori.
En su partido de defender y achicar espacios lo hizo bien en la primera parte. De hecho Flamengo no generó nada, salvo un centro que se le escapó a Muslera pero contuvo en dos tiempos. Si la idea era no dejar jugar al rival lo hizo muy bien, con firmeza en el contacto y en la solidaridad de sumar marca. Baltasar Rodríguez inquietó por derecha pero no terminó, a Palacios se le notó su falta de fútbol y Tobio Burgos no generó mucho por izquierda. Carrillo peleó muy solo y le faltó un compañero más cerca.
En el segundo tiempo Flamengo salió más decidido a pararse en campo rival. Al menos en su receta intentó ser más protagonista para que la pelea, cuando se produjese, sea lo más lejos del arco de Rossi. Esa situación le dio a Estudiantes la posibilidad de jugar de contragolpe, un escenario que le quedó bien ya que por primera vez tuvo espacios para correr con la pelota recuperada. Siempre Carrillo rebotando la pelota para asistir a quienes atacaran por las bandas.
Por la derecha intentó Mancuso dos veces y ambas terminó con remates cruzados por muy cerca del segundo palo del arquero y con un desborde de Rodríguez que tiró un centro al medio: el “9” del Pincha no pudo conectar al gol pero si tocaba la pelota era de peligro. Fue, hasta el momento, la jugada más clara para el dueño de casa.
El único equipo que tuvo alguna chance de gol fue el Pincha. Flamengo casi no pateó al arco
El cambio de Joaquín Correa por Palacios a los 22 minutos fue la muestra clara que al “10” albirrojo le falta fútbol y que el DT no tenía en sus planes jugar este partido con sus dos jugadores más habilidosos juntos. No estaban dadas las condiciones para esa situación ni mucho menos. Tal vez ni en Río de Janeiro de arranque lo será, con una semana más de rodaje.
Correa le dio otra impronta. Está mejor y más rápido. Con esa velocidad y confianza generó dos faltas en la puerta del área que despertaron algo de emoción por algún cabezazo salvador. La primera la desperdició Rodríguez probando al arco, la segunda terminó en un cabezazo de Funes Mori afuera.
Alexander Medina cambió a falta de 15 minutos nombre por nombre pero sorprendió en el medio: Miguel Monsalve por Baltasar Rodríguez y Cetré por Tobio Burgos. Desde la actitud y en lo posicional se mostró con ganas de ganar el partido. Y estuvo cerca en dos oportunidades en los 10 minutos finales. Primero se molestaron Cetré y Carrillo y luego Leo Pereira salvó lo que un tiro de gol de Santiago Núñez. Fue una verdadera salvada la del defensor carioca.
No hubo tiempo para mucho más. Alguna carrera de Cetré que siempre terminó mal, dos laterales para Flamengo en ofensiva y una falta inventada por el árbitro paraguayo que le dio la última pelota a la visita. El cero no se modificó y quedó el partido planteado como 180 minutos ásperos que se definirán en el Maracaná. No fue el mejor resultado pero este equipo ya dio muestras que tiene alma y carácter. Y sabe jugar la Copa Libertadores de visitante. La serie está abierta.
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