Por donación de una familia, la Ciudad tendrá una nueva iglesia

Con una historia de devoción y esfuerzo apuntalando sus cimientos, nace una nueva iglesia en la Ciudad. Se trata del templo consagrado a San Pío de Pietrelcina, que será inaugurado el próximo domingo 13 de abril en el barrio Aeropuerto merced a los oficios de una familia platense que decidió financiar su construcción y donarlo a la arquidiócesis local.

Carretillas, arena, tablones, pilas de ladrillos huecos y un ir y venir incesante de albañiles y carpinteros -incluso en domingo- reciben en 604 entre 2 y 3 al visitante que se dispone a conocer la historia de Marisa Bufalini y su promesa. Marisa nació en Italia hace 58 años, y desembarcó en Berisso hace 57. Durante medio siglo estuvo afincada en la localidad de Los Hornos, hasta hace tres años, cuando un doloroso episodio que la tocó muy de cerca cambió su vida.

En esa situación límite -de la que prefiere no hablar demasiado- encomendó la salud de un afecto muy cercano a la intercesión del padre Pío, cuya obra había conocido en 1973, durante un viaje a su tierra natal: "prometí que si se daba lo que había pedido, iba a difundir su legado y hacer conocer su obra así tuviera que vender todo para lograrlo".

Después de formular el compromiso, las cosas mejoraron. Marisa lo recuerda así: "una de esas noches, volví a casa con dos libros bajo el brazo; uno sobre el padre Pío y otro de Víctor Sueiro; entre ellos, sin que me hubiera dado cuenta, un diario. Al abrirlo, vi que se vendía una propiedad muy linda que había descubierto con mi esposo años atrás, yendo a donar ropa al Hogar de la Madre Tres Veces Admirable que fundó el padre Carlos Cajade. Ahí no tuve dudas; me dije 'éste es el lugar'. Ofrecí lo que tenía, y no fue fácil pero se dio".

En ese rincón platense que aún conserva frondosas arboledas y características semirurales, se radicó la familia. Y al enorme predio adquirido se le restó una franja para erigir la iglesia, que emplazada en un lote de 20 metros de frente y cincuenta de fondo, con capacidad para alrededor de 300 fieles, no estará sola: habrá además una sacristía, un pequeño local destinado a santería, baños públicos, un salón para catequesis, y una vivienda para los sacerdotes eventualmente residentes. Dependerá en lo administrativo de la parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz -6 bis y 602- que conduce el padre Gustavo Rubio.

UN SANTO DEL SIGLO XX

Pío de Pietrelcina, también conocido como el padre Pío, nació con el nombre de Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887. Fue el cuarto de ocho hermanos, en una humilde familia de clase trabajadora de la campaña. De salud frágil y enfermiza, manifestó desde su adolescencia la voluntad de convertirse en sacerdote, lo que logró en agosto de 1910.

En 1916 fue enviado al convento de San Giovanni Rotondo, Foggia, donde permaneció hasta su muerte el 23 de septiembre de 1968. En medio siglo, sirvió en el cuerpo médico del ejército italiano, fundó grupos de oración de convocatoria multitudinaria que trascendieron las fronteras, y creó el hospital Casa Alivio del Sufrimiento. En vida, se le atribuyeron dones como el "discernimiento extraordinario", la "profecía", la "curación", la "bilocación" -estar en dos lugares al mismo tiempo-, y los "estigmas" -cinco heridas en sus manos y pies que emulaban las de Cristo crucificado y llevó durante 50 años-.

Además, a su intercesión se le adjudicaron numerosas sanaciones. Fue beatificado por Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999, y canonizado por el mismo Papa el 16 de junio de 2002. El de barrio Aeropuerto será el segundo templo que se le dedique en Argentina, después del ubicado en Mar del Plata.

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