Un invento platense ayudaría a no videntes a cruzar la calle

Permite activar la luz roja de semáforos y utilizar un sistema de vibraciones en las sendas peatonales como guía

Alumnos del industrial Albert Thomas inventaron un sistema que, de poder materializarse, permitiría a los no videntes activar la luz roja de un semáforo y cruzar la calle sin ayuda de otra persona ni de un perro lazarillo.

Simplemente accionando un control remoto -igual al de las "alarmas" de los coches- se activa la luz roja y, al mismo tiempo, una señal proveniente de un cable enterrado a 5 centímetros de profundidad a la altura de la senda peatonal; esa señal es captada por sensores ubicados en la punta del bastón, que provocan una vibración en la mano de la persona y le indican el camino.


Matías Sánchez, Kevin Di Menna, Nair Palaoro y Jeremías Rodríguez cursan la especialidad Electrónica, y para desarrollar esta iniciativa "totalmente original", destaca el profesor Alejandro Lorenzut, se motivaron "en las ganas de aplicar todo lo que aprendimos en ayudar a gente con problemas", cuentan.

Con la maqueta desplegada sobre una pequeña mesa y tras hacer la demostración de cómo funciona el invento, señalan que a mediados de octubre obtuvieron el primer puesto de la instancia regional de una competencia entre escuelas técnicas -cuyo jurado lo componen profesores de Ingeniería de la UNLP-, y que el 24 de este mes, en el Pasaje Dardo Rocha, participarán de la fase provincial.

Pero eso parece importarles poco. Resaltan que se contactaron con organizaciones para no videntes a fin de conocer su opinión. "En la biblioteca de 47 entre 5 y 6 nos dijeron que cruzar las calles es uno de sus mayores problemas, sobre todo las diagonales, y que nunca conocieron un proyecto de este tipo".

También realzan que "el sistema permitiría ampliar su utilidad; por ejemplo, se podría utilizar para que los ciegos realicen actividades deportivas, como caminatas en espacios públicos".

"Lo importante es que este tipo de proyectos sean financiados, para contar con los componentes, porque el recurso humano está. Y la fabricación se podría hacer directamente aquí, en el colegio", enfatiza el profesor Lorenzut.

SIN INTERFERENCIAS

Los alumnos explican que los semáforos sonoros tienen una limitación. "El ruido ambiente, sobre todo el del tránsito, confunde al no vidente. Y si se sube el volumen molesta a vecinos y comerciantes porque es similar a una alarma", describen.

¿Para soterrar el cable se necesitaría alguna protección especial? "Para nada -dicen-. Es un conductor eléctrico común y sólo requeriría aislante". Subrayan que "la señal que emite el conductor está codificada, para que no se confunda con otras del entorno, como las de las antenas de radiofrecuencia o los celulares".

Además, los sensores del dispositivo que lleva el bastón en la punta -que tendría la forma de un tapón para que sea "algo sencillo, accesible y que esté protegido"- contaría con un filtro de sonidos a fin de que sólo reciba la señal del conductor enterrado.

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