Ctibor: Ladrillos que construyeron la Ciudad
La fábrica de ladrillos Ctibor funciona en nuestra región desde 1905 aunque sus orígenes se remontan a la fundación de La Plata
| 19 de Enero de 2011 | 00:00
La industria del ladrillo en La Plata es tanto o más antigua que la ciudad misma. Engranaje esencial de la construcción de la nueva capital fundada por Dardo Rocha en 1882, sus primeras fábricas se instalaron en el noroeste de la ciudad aun antes de comenzar a amojonar y trazar el tejido de la flamante urbe. Por ley, el gobierno de Rocha había destinado originalmente la zona de Ringuelet y adyacencias para la instalación de los primeros hornos destinados a fabricar los ladrillos.
Fue allí, “en las tierras de J. Bell”, que se instaló uno de los primeros hornos. La concesión original fue otorgada a Luis Cerrano, aunque fue explotado desde aquel año de 1882 por la sociedad “Portalis, Freres, Carbonier y Cía.”. Aquel horno aportó cientos de miles de ladrillos durante los primeros años de La Plata hasta que la crisis de 1890 impuso una pausa en su producción.
Recién en 1905, en una nueva etapa de la ciudad, la instalación del servicio de Obras Sanitarias, cuyos grandes conductos maestros fueron construidos con bóvedas de ladrillos, dio un renovado impulso a esta fábrica en particular.
Aquel renacimiento llegó de la mano de Francisco Ctibor, un ingeniero de origen checo que había ganado la licitación internacional para esta obra y decidió comprar a la sociedad liderada por Portalis, el horno de ladrillos ubicado entre los caminos Centenario y Belgrano, a la altura de la calle 514, donde actualmente funciona el hipermercado Walmart.
FRANCISCO CTIBOR
En la década de 1880, las condiciones económicas de los países de Europa del Este y del Sur obligaron a muchos de sus habitantes a migrar. Este factor sumado a la epidemia de fiebre amarilla que diezmó brutalmente a la población panameña y a los profesionales extranjeros afectados a la obra, determinaron su traslado a la Argentina, país que había visitado a finales del siglo XIX y donde las posibilidades laborales eran prometedoras.
En 1900 se estableció en Quilmes con su esposa Ruzena Zeis, con quien tuvo tres hijos: Carlos, Francisco y Rosa Cristina.
En los primeros años del siglo XX, después de desarrollar algunos emprendimientos comerciales, se presenta y gana la licitación internacional para la construcción de los desagües pluviales de La Plata. Para asegurarse el abastecimiento de los ladrillos que necesitaría principalmente para la construcción del conducto maestro que correría por debajo de la calle 66 hasta el Río de La Plata, compró en 1905 la pequeña fábrica de Ringuelet.
Tras adquirir el horno, Ctibor se instaló allí con su familia y aplicó en la fábrica su vasta experiencia adquirida en Europa. Fundó de esto modo un establecimiento fabril con lo más avanzado de su época, generando trabajo para un sinnúmero de inmigrantes desocupados y brindando una política de asistencia social que incluía la vivienda para operarios, el almacén, la comisaría y todo lo necesario para funcionar como una pequeña ciudad con sus propios rieles de carga y descarga. El establecimiento llegó a albergar a 250 empleados.
EL HORNO Y LA CHIMENEA
El primer horno de ladrillos de la fábrica Francisco Ctibor fue un horno Hoffmann declarado en septiembre de 2007 patrimonio de interés municipal arquitectónico de la ciudad de La Plata, en unión con el conjunto de bienes y componentes de la fábrica de la familia Ctibor. Sobre el Camino Centenario todavía se aprecia su estructura.
Se trató de un horno de planta rectangular compuesto por una gran galería anular de sección abovedada dividida en cámaras, sistema que permitía la circulación continua de fuego durante todo el proceso de cocción a lo largo de cada uno de los compartimientos. Cada segmento tenía su propia puerta y aunque se los denominaba cámaras no había separaciones entre ellos. De este modo, la cocción se desplazaba por la nave de forma secuencial. Mientras en una sección se estaba cociendo el material, en la siguiente se empezaba a elevar la temperatura, al tiempo que en la anterior, el material ya cocido empezaba a enfriarse permitiendo su descarga. La introducción, la cocción y la extracción de los materiales se realizaban simultáneamente, con un importante ahorro de combustible.
La chimenea es otro elemento que lo distingue. Aún hoy, sobre el Camino Centenario se distinguen tres de las cuatro chimeneas del viejo establecimiento fabril. La cuarta tuvo que ser demolida tras recibir un rayo que le ocasionó un daño irreparable.
UNA EMPRESA CENTENARIA
Actualmente, Cerámica Ctibor S.A. sigue siendo una empresa familiar con más de 100 años de experiencia. Como tal tuvo su origen en 1905 y reinaugurada, en 1998, por su nieto Jorge Ctibor en el Parque Industrial de La Plata, ubicado en Av. 520 y Ruta 2.
Allí se ha levantado una moderna planta para la fabricación de ladrillos huecos con tecnología francesa de última generación y brinda un servicio altamente profesional, adecuándose a las necesidades de nuestros días.
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