Tabaquismo, principal factor de riesgo de cáncer de laringe
| 13 de Noviembre de 2011 | 00:00
El diagnóstico de cáncer de laringe por el cual está siendo tratado el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la decisión de dejar de fumar del mandatario norteamericano Barack Obama, reavivaron el debate acerca de los daños que ocasiona el consumo de tabaco.
Al respecto, especialistas aseguran que el tabaquismo es el principal factor de riesgo que provoca este tipo de tumores malignos.
En 2009, 740 hombres y 107 mujeres fallecieron por cáncer de laringe en Argentina, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) dependiente del Ministerio de Salud.
Sin embargo, al igual que sucede con las estadísticas sobre cáncer de pulmón -que produce siete veces más muertes en hombres que en mujeres-, el pico de casos de tumores malignos en el tracto respiratorio superior femenino aún no ha llegado a su límite.
El consumo de tabaco en mujeres comenzó más tarde que en el hombre, por lo que las consecuencias podrán verse recién dentro de 20 años.
Hace más de dos décadas, distintas investigaciones epidemiológicas mostraban que los hombres que fuman tenían 14 veces más riesgo de desarrollar cáncer de laringe que los no fumadores, mientras que para los ex fumadores el porcentaje se reducía a seis veces.
Los mismos valores se manejaban en el sexo femenino, siendo 13 veces más propensa la mujer fumadora y cinco veces la ex fumadora.
Detección temprana
Diversos estudios internacionales hablan de una disminución del 60 por ciento del riesgo de padecer cáncer de laringe luego de entre 10 y 15 años de abandonar esta adicción, por lo que siempre se recomienda dejar de fumar cuanto antes, para que la detección de la enfermedad y el tratamiento se produzcan en etapas tempranas y tengan un porcentaje mayor de recuperación.
Muchos cánceres se pueden prevenir y otros se pueden detectar en las primeras fases de su desarrollo y ser tratados y curados.
Incluso en etapas avanzadas de la enfermedad se puede retrasar su progresión y el dolor se puede controlar o reducir.
"La mayoría de los cánceres están vinculados al consumo de tabaco, a dietas no saludables o a agentes infecciosos. Comer sano, hacer actividad física y no fumar disminuyen el riesgo. De esta manera se pueden evitar cerca del 40 por ciento de todos los cánceres", explicó el miembro del Consejo Directivo del Instituto Nacional del Cáncer (INC), Javier Osatnik.
El tabaquismo es la primera causa de muerte evitable, que se cobra la vida de 40.000 argentinos cada año, y de seis millones de personas en todo el mundo.
No existe nivel de exposición al humo del cigarrillo que sea seguro para el organismo, por lo que se recomienda mantener ambientes 100 por ciento libres de humo de tabaco.
El Ministerio de Salud cuenta con una línea gratuita (0800 222 1002) que brinda asesoramiento para aquellas personas que quieren dejar de fumar, que funciona todos los días del año y, además, ofrece un listado con más de 400 servicios públicos y privados existentes en el país para deshacerse de esta adicción.
Daños genéticos
Además, las primeras pitadas de un cigarrillo pueden causar daños genéticos vinculados al cáncer en unos minutos, según un estudio divulgado recientemente en Estados Unidos.
Los científicos señalaron que "el efecto es tan rápido que equivale a inyectar la sustancia directamente al flujo sanguíneo", en un trabajo que describieron como una "seria advertencia" para los fumadores.
El estudio es el primero en seres humanos que rastrea la forma en que las sustancias presentes en el tabaco causan daño en el ADN, y fue publicado en la revista científica Chemical Research in Toxicology (investigación química en toxicología), editada por la Sociedad Química estadounidense.
En 12 fumadores voluntarios, los científicos rastrearon contaminantes llamados HAP (hidrocarburos aromáticos policíclicos), que están en el humo del tabaco y también pueden hallarse en plantas de carbón y comida carbonizada en una parrilla.
Los científicos siguieron a un tipo particular de HAP, el fenantreno -que se encuentra en el humo de cigarrillo- a través de la sangre, y descubrieron que éste forma una sustancia tóxica conocida como "ADN basura, que causa mutaciones que pueden causar cáncer", indicó el estudio.
"Los fumadores desarrollaron niveles máximos de esta sustancia en un período de tiempo que sorprendió incluso a los investigadores: sólo entre 15 y 30 minutos después de que los voluntarios terminaran el cigarrillo", se señaló.
El principal autor del estudio, Stephen Hecht, dijo que el trabajo es único porque examina los efectos específicos de la inhalación del humo de cigarrillo, sin interferencia de otras fuentes dañinas como la contaminación o una dieta pobre.
El cáncer de pulmón mata a cerca de 3.000 personas por día en todo el mundo, y el 90% de estas muertes son atribuibles al tabaquismo.
La investigación fue patrocinada por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
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