Horacio Davel

HORACIO DAVEL

Premiado corredor de motos entre las décadas del ´40 y el ´50; hábil emprendedor; y caracterizado empleado del Banco Provincia, donde por su calidad humana mereció gran respeto y un enorme aprecio, falleció, a los 93 años, Horacio Davel.

Horacio Ismael Davel había nacido en esta ciudad el 12 de julio de 1919 y fue el segundo hijo de Américo Davel y Clara Gibert; creció junto a su hermano Juan Carlos; y se educó en el colegio San José, donde cursó los estudios primarios y secundarios.

Siendo todavía un adolescente comenzó a trabajar en el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Se inició como cadete a la edad de 17 años y luego de una extensa y ascendente carrera se jubiló en esa institución, en 1969, con el cargo de Jefe de Departamento en la sucursal Tribunales.

Convencido de que sólo el trabajo produce progreso fue una persona de iniciativas. Por eso, simultáneamente con su actividad bancaria, encaró un emprendimiento familiar avícola al que le dedicó doce años de su existencia.

Una vez retirado de la labor en el banco, siempre respondiendo a sus innumerables inquietudes, resolvió aprender el oficio de carpintero en el Instituto San Vicente de Paul. Como resultado de esta formación confeccionó, ya en calidad de pasatiempo, numerosos muebles para familiares y amigos.

Entre sus gustos también se incluían los perros y se destacó en la crianza de la raza doberman. Tal fue la dedicación que en ese sentido asumió que por la actividad Davel obtuvo varias distinciones.

Apasionado por las motos fue un reconocido corredor entre los años 1945 y 1951 y hay quienes recuerdan las ocasiones en que demostró su destreza en el circuito del Paseo del Bosque. Pero fue más allá en la actuación deportiva y participó en el Premio de la República Argentina, recorriendo distintas provincias. Con su Norton 500 logró ganar un gran número de trofeos.

El club de sus amores fue Estudiantes de La Plata, del que fue socio vitalicio.

Davel se casó en 1954 con Trinidad Ferraresi y el matrimonio fundó el hogar en una casa que mandó a construir en Villa Elisa. En ese lugar esencial en su vida amó y educó a sus cuatro hijos, desarrolló con su particular fervor proyectos familiares, recibió amigos con su singular alegría y entusiasmo, y dio rienda suelta a sus hobbies.

Sociable y de gestos espontáneos, solía estar presente en cada reunión organizada por familiares y amigos. Era habitual en esos encuentros, cálidos y amenos, verlo rodeado de sus más cercanos vínculos, dando muestras de su sabiduría y aconsejando siempre desde el lugar del optimismo.

Quienes lo conocieron lo recordarán por sus valores de hombre de bien, sus firmes convicciones y su compromiso con la vida.

Horacio Davel tuvo cuatro nietos y una bisnieta.

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