Crece en La Plata el robo de celulares a los jóvenes
Edición Impresa | 21 de Abril de 2013 | 00:00
A Valentina Romero (22) el celular le desapareció de la cartera durante un viaje en colectivo. Dice que en el momento no se dio cuenta porque iba distraída escuchando música. Pero apenas bajó trató de hacer un llamado y descubrió que el cierre de su cartera estaba abierto y el celular ya no estaba donde ella lo había dejado. Leonardo Tomasello (18) volvía de bailar durante el feriado de Semana Santa cuando, en la esquina de 55 y 8, lo abordaron dos desconocidos. “Me agarraron distraído. Traían cuchillos y me pidieron plata y el celular, que era un smartphone que había comprado hacía poco y por el que había pagado entre 700 y 800 pesos. No hice denuncia policial, porque me pareció que no iba a servir para nada. Pero sí hice la denuncia a la compañía. Y desde entonces nunca ando con el celular a la vista en la calle”, afirma.
Leonardo y Valentina son dos en una larga lista de jóvenes platenses que sufrieron el robo de su celular. Según un relevamiento efectuado por la Asociación Civil Acciones y Compromisos realizado a chicos platenses de entre 16 y 18 años, el 60% de los consultados dijo que alguna vez le habían robado el celular.
Según el concejal platense Ramón Arteaga, uno de los impulsores de ese estudio, “los jóvenes son los que más sufren este delito y habitualmente no se denuncia. Por impotencia, por no saber dónde dirigirse o porque no creen que la denuncia dé ningún resultado.
Esta situación es admitida por fuentes vinculadas a la Policía. El robo de celular no llega a las comisarías, salvo cuando está enmarcado en un asalto en que el teléfono móvil es uno más entre otros elementos robados.
Estos datos son coincidentes con los de un estudio realizado por la consultora Carrier y Asociados que destaca que el de los jóvenes es el grupo más afectado por el robo de celulares, con el 35% del total de casos.
El dato aparece en un estudio titulado “El Mercado Celular Argentino” que indica que a nivel nacional se roban 228 celulares por hora, lo que equivale a más de 5.000 equipos por día y 2.000.000 por año.
Enrique Carrier, director del estudio dijo a este diario que el trabajo se encaró con otro objetivo: saber cuál es la razón por la que la gente cambia su celular. Y descubrieron que el segundo motivo más frecuente para adquirir un celular nuevo es el robo del anterior, con un 18% de los casos.
La proliferación de equipos inteligentes, que posibilitan la conexión a Internet favorece las distracciones del usuario y el accionar de descuidistas en el transporte público y aún en la calle. No obstante esta no es la única modalidad de robo de celulares y en otros casos se dan en el marco de hechos violentos.
Germán Leonardo (23) es estudiante de letras en la UNLP y relata que le quisieron robar el celular en una localidad del Conurbano bonaerense y en el marco de un asalto violento: “me pegaron, me querían sacar el celular, pero los vecinos escucharon el tumulto y los tipos se fueron corriendo”, cuenta.
Los especialistas creen que la irrupción de los teléfonos inteligentes en el mercado local a partir de 2011 marcó un antes y un después en materia de robos de celulares, ya que se trata de aparatos de mayor valor que los de la generación anterior. Según un estudio de la consultora TBI Unit, el parque de smartphones en uso se duplicó en el país en el último año.
Otro de los factores que incide en la proliferación de robos es la venta “indiscriminada y sin control” de tarjetas SIM (módulo de identificación de abonado, vulgarmente conocido como “chip”) en locales no habilitados para hacerlo, algo que está prohibido por una ley nacional (25.891), pero que sin embargo se hace, según destacan desde la Defensoría del Pueblo bonaerense.
Según destacó Arteaga, “ya tiene media sanción de diputados una ley provincial para que solamente las puedan vender los comercios habilitados para eso”.
Mientras tanto, sólo en el último año en capital y provincia de Buenos Aires se desbarataron más de 20 bandas equipadas con software de última generación en virtuales laboratorios donde los teléfonos son clonados y ofrecidos a menor precio a clientes dispuestos a comprar teléfonos de origen dudoso, quienes se exponen a ser procesados o a quedar involucrados en la investigación de delitos cometidos con esos teléfonos. Se estima que sólo en el área metropolitana porteña existen más de mil “cuevas” dedicadas a vender este tipo de celulares.
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